CONMEMORACIÓN
Lavaisse celebra un nuevo aniversario de su fundación: historia, fe y tradición
El pueblo cumple este domingo 124 años desde su fundación y se reencuentra con sus raíces. Al calor del ferrocarril, la localidad creció gracias al esfuerzo de sus pobladores y conserva intactas sus tradiciones.

Lavaisse, localidad ubicada al sur de Villa Mercedes y al oeste de Justo Daract en el departamento Pedernera, celebra cada 21 de junio un nuevo año desde su fundación, que ocurrió en 1902 a partir de una ley sancionada el 24 de julio de ese año. Su origen estuvo estrechamente ligado al desarrollo ferroviario y al espíritu visionario de quienes impulsaron el crecimiento de la región.
La iniciativa fundacional fue promovida por Don Narciso Gutiérrez, el doctor Juan Esteban Anchorena y su hermana, doña Josefa Anchorena de Madariaga, quienes cedieron tierras para la creación del pueblo, sentando las bases de una comunidad que con el paso del tiempo se convertiría en un símbolo de trabajo, tradición y pertenencia.
Cada aniversario la comunidad honra a su santo patrono, San Luis Gonzaga, protector de la juventud y figura central de la espiritualidad local. La celebración religiosa constituye uno de los acontecimientos más significativos del calendario anual, reuniendo a vecinos, familias y visitantes en torno a la fe y las tradiciones.

Un pueblo nacido junto al tren
La historia de Lavaisse está íntimamente vinculada a la llegada del ferrocarril a comienzos del siglo XX. La construcción de la estación ferroviaria y la instalación de una importante bomba de agua, fundamental para abastecer a la zona rural e incluso a Justo Daract, favorecieron el asentamiento de familias y el desarrollo de actividades productivas.
La estación de Lavaisse fue inaugurada en 1910 por el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, en el ramal que conectaba Justo Daract con la localidad mendocina de La Paz. A partir de entonces, el tren se convirtió en el motor económico y social de la localidad, facilitando el transporte de personas, mercaderías y sueños.

Aunque no existe un acta fundacional formal, los historiadores coinciden en que el pueblo fue consolidándose alrededor de la estación ferroviaria, convirtiéndose en un punto estratégico para el crecimiento regional.
Su nombre homenajea al doctor Benjamín Lavaisse, sacerdote nacido en Santiago del Estero en 1823, quien participó como diputado en la histórica Asamblea Constituyente de 1853 y defendió principios fundamentales como la libertad de cultos, dejando una huella trascendente en la construcción institucional del país.

Patrimonio, cultura y memoria
A pesar del paso del tiempo, Lavaisse conserva parte de su patrimonio histórico y rural. La antigua estación ferroviaria, las edificaciones tradicionales, la escuela fundada en 1911 por Felisa Muñoz de Fourcade y los espacios comunitarios evocan una época en la que el tren marcaba el ritmo cotidiano de la vida.
Entre sus atractivos se destacan el camping-balneario municipal, con pileta, parrillas y amplios espacios verdes, además de una bicisenda que permite disfrutar de la tranquilidad característica de la localidad y de los paisajes abiertos.
La cultura de Lavaisse también se expresa a través de sus costumbres, de la vida comunitaria y del fuerte arraigo de las tradiciones criollas, que se mantienen vivas generación tras generación.

Tierra de gauchos y tradiciones
Si hay una celebración que refleja el espíritu de Lavaisse es el Festival de Destreza Gaucha, que cada octubre reúne a jinetes, tropillas, músicos y familias de distintos puntos del país. Montas, pruebas de campo, bailes populares y expresiones del folclore convierten a esta fiesta en una de las manifestaciones culturales más representativas de la región. El festival preserva las tradiciones rurales y fortalece el sentido de pertenencia de una comunidad orgullosa de sus raíces y de su identidad gaucha.
Entre recuerdos ferroviarios, celebraciones religiosas y tradiciones criollas, la localidad continúa siendo un testimonio vivo de la cultura puntana. Más de un siglo después de sus orígenes, Lavaisse sigue invitando a descubrir la esencia de los pueblos del interior, lugares donde la memoria permanece viva, donde la fe une a la comunidad y donde las costumbres heredadas continúan marcando el rumbo de las nuevas generaciones.


