CONEXIÓN CON LA FE
Nuestra Señora de la Quebrada: días de fe, tradición y encuentro comunitario
El sábado, bajo el lema “María, madre y maestra de la paz”, vecino de Villa de la Quebrada y visitantes comenzaron la novena en honor a la Virgen con una procesión y misa. La festividad concluirá el próximo 14 de septiembre.

La novena en honor a Nuestra Señora de la Quebrada comenzó el 5 de septiembre y se extenderá hasta el domingo 14, fecha en la que tendrá lugar la celebración central con Santa Misa y procesión. La tradicional festividad vuelve a reunir a vecinos y visitantes en torno a una expresión de profunda identidad religiosa, cultural y popular en Villa de la Quebrada.
Bajo el lema “María, madre y maestra de la paz”, la comunidad transita esta novena poniendo en oración distintas intenciones. El programa comenzó el pasado sábado con la celebración dedicada a las familias y la Santa Misa. El 6 estuvo dedicado a los difuntos, con misa a las 18:00; mientras que el 7, la oración estuvo destinada a los trabajadores y al trabajo.
La novena continúa con intenciones por los protectores de la comunidad y las personas vulnerables, por la paz y el bien común, por el sacerdocio y la vida consagrada, y por los jóvenes.
Entre el 7 y el 11 de septiembre, las celebraciones tienen lugar a las 19:30. El 12 de septiembre estará dedicado a la Patria y la cultura, con Santa Misa a las 18:30, mientras que el 13 la oración será especialmente por los enfermos, con misa a las 18.

El momento culminante llegará el 14 de septiembre, cuando se celebre la fiesta en honor a Nuestra Señora de la Quebrada con la misa central a las 19:30 y posteriormente, a las 20:30, se realizará la tradicional procesión, momento en que la comunidad volverá a salir a las calles para acompañar a su Madre en una ceremonia cargada de simbolismo y emoción. La imagen de la Virgen recorrerá nuevamente el espacio que durante estos días se convirtió en punto de encuentro, llevando consigo las plegarias de quienes participan de la celebración.
La novena constituye también un momento de encuentro social y cultural, una tradición que fortalece los vínculos entre generaciones y conserva una de las expresiones más significativas de la identidad local. Para quienes llegan desde otros lugares, representa además una oportunidad para conocer el pueblo desde una dimensión diferente, aquella en la que la fe, las costumbres y la vida comunitaria se encuentran.

