CONGRESO DE EDUCACIÓN
“Estas iniciativas no se ven mucho, hay un gran compromiso político de conectar a los docentes”
Henry May valoró la decisión política del Gobierno sanluiseño de apostar por los educadores y aportó recomendaciones para incorporar la inteligencia artificial al aula. De todos modos, advirtió: “No debemos descuidar las relaciones humanas, son sagradas”.

En medio del desarrollo de la primera jornada del Congreso Internacional de Educación en el Centro de Convenciones de La Punta, el orador Henry May, que es confundador y CEO de Coschool, educador y emprendedor social especializado en aprendizaje emocional, liderazgo e innovación educativa, resaltó la política educativa de San Luis y consideró muy valiosa la promoción de espacios de diálogo e intercambio entre especialistas, referentes y docentes sobre los desafíos y oportunidades que atraviesan al sector, particularmente con la irrupción de la inteligencia artificial.
“Este tipo de iniciativas no se ven mucho, hay un compromiso muy grande a nivel política para darle continuidad a los docentes, para que aprendan, se conecten y tengan un espacio fuerte en el aula. Todo lo que podamos ofrecerles para que mejoren y reflexionen es muy valioso, no hay ningún rol en la sociedad más importante que el de un docente en una escuela pública”, recalcó.
May, quien nació en el Reino Unido pero lleva más de 14 años viviendo en Colombia, invitó a que los asistentes del Congreso vayan con la mente abierta y un pensamiento crítico de aquello que exponen los disertantes.
“Cada aula y profesor tiene un contexto propio muy valioso, aquí van a encontrar gotas de inspiración y puntos de partida para reflexionar y pensar. Espero que puedan irse con ideas, herramientas y estrategias, pero también con preguntas y entendiendo que el futuro de la educación en San Luis se construye entre todos”, insistió.
Respecto a la IA aplicada a la educación, el especialista recordó que todavía resta mucho por aprender y que lo que muchos estudios marcan actualmente es que la tecnología puede ser muy ventajosa para la productividad, pero eso no necesariamente se traslada a un beneficio para el proceso pedagógico y el aprendizaje de los jóvenes.
“Puede ayudarme a ahorrar tiempo por ejemplo para evaluar unas pruebas, pero todavía no es muy útil para ayudarme a aprender algo nuevo. Creo que el desafío pasa por elegir cuándo y cómo aplicarla”, sentenció.
En ese sentido, remarcó que la IA está muy lejos de poder imitar o reemplazar todos los elementos y las dinámicas que se producen en las relaciones humanas. “No nos puede escuchar, entender y acompañar en un reto emocional. La empatía es algo biológico, depende de dos personas sentadas juntas que se entienden el uno al otro. Es muy riesgoso pensar que podemos reemplazar esas relaciones humanas con lo que al final de cuentas es una línea de código de un centro de datos”, remarcó.
Irónicamente, tomando en cuenta la ‘expertise’ de May en temas relacionados a la inteligencia artificial aplicada a la educación, el llamado del orador no fue a explotar más su uso en el aula, sino más bien a no descuidar el elemento humano. “Las personas necesitamos otras personas para tener buenas relaciones. Esto ya lo vivimos con las redes sociales, el aumento de la ansiedad y la soledad en los jóvenes. ¿Qué pensamos que puede pasar con la IA?”, argumentó.
Así, la recomendación para los docentes de May fue recordar que hay muchas variantes y aspectos de la educación y la vida misma que no requieren necesariamente de la tecnología. “Debemos recordarlo también. Debemos fomentar relaciones humanas, estar afuera juntos, caminar, escucharnos, sentarnos lejos de los dispositivos y tener una conversación. Es fundamental seguir enseñando y aprendiendo a desarrollar relaciones, es un arte que estamos perdiendo y eso se nota en la juventud de hoy. Tenemos que proteger las relaciones humanas, son sagradas”, insistió.
El referente pidió recordar que “la educación no es algo fácil, que personas y niños aprendan no es fácil, no debe pasar de un día para otro” y advirtió contra los riesgos de pretender acelerar ese proceso. “Es lo que en inglés llamamos ‘productive struggle’ (dificultades productivas), necesitamos personas que encuentren retos, que profesores y estudiantes puedan decir ‘esto es difícil, no tengo la respuesta’ y que lleve un tiempo aprender, que demande creatividad, reflexión y curiosidad encontrar esa solución”, concluyó.
