METEOROLOGÍA

Claves para entender el fenómeno El Niño


El fenómeno climático El Niño atraviesa durante 2026 una etapa de fortalecimiento y las proyecciones indican que podría alcanzar una intensidad elevada hacia el último trimestre del año. ¿Qué es, cómo se origina y qué efectos puede tener en Argentina? Estas son algunas claves para comprenderlo.

Durante la primavera y el verano, El Niño suele aumentar la probabilidad de precipitaciones en sectores del centro y noreste del país.

El Niño es una fase del fenómeno climático ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Se origina en el océano Pacífico ecuatorial, principalmente entre la costa de Sudamérica y el centro del Pacífico.

Para entenderlo de manera sencilla, en una situación normal los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del Ecuador y empujan el agua superficial cálida hacia Indonesia y Australia. Mientras tanto, cerca de Perú y Ecuador asciende agua más fría desde las profundidades del océano.

Durante El Niño, esos vientos se debilitan. Como consecuencia, parte del agua caliente acumulada en el Pacífico occidental comienza a desplazarse hacia el Pacífico central y oriental.

El punto fundamental es que El Niño no consiste solamente en un aumento de la temperatura del agua. El calentamiento modifica la interacción entre el océano y la atmósfera. Esto puede cambiar la ubicación de las grandes áreas de tormentas y alterar la circulación atmosférica a gran escala.

¿Por qué un fenómeno del Pacífico puede afectar a Argentina?

Los cambios que se producen en el Pacífico tropical pueden modificar la circulación atmosférica sobre Sudamérica. Por eso El Niño puede influir sobre las precipitaciones, las temperaturas y distintos sistemas atmosféricos, generando sequías en algunas regiones y excesos de lluvia e inundaciones en otras.

En Argentina, durante la primavera y el verano, El Niño suele aumentar la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en sectores del centro y noreste del país, especialmente en el Litoral.

Sin embargo, hay una aclaración importante: El Niño no significa automáticamente que vaya a llover más en toda la Argentina. El fenómeno modifica las probabilidades, pero no determina por sí solo las condiciones meteorológicas de una temporada.

El episodio podría alcanzar una intensidad muy alta hacia el último trimestre de 2026. La magnitud final dependerá de que el calentamiento del Pacífico continúe y de que la atmósfera mantenga una respuesta consistente con un episodio intenso de El Niño.

¿Qué puede pasar en Argentina?

El Servicio Meteorológico Nacional analizó los efectos históricos de El Niño para identificar las regiones que suelen presentar una respuesta más marcada. Estos datos permiten conocer los impactos típicos del fenómeno, pero no constituyen un pronóstico específico para 2026.

En materia de precipitaciones, los registros históricos muestran una tendencia a lluvias superiores a las normales en sectores del noreste y este del país, particularmente en el Litoral. En cambio, algunos sectores del centro y centro-oeste argentino pueden presentar precipitaciones inferiores a los valores normales durante determinados períodos.

La temperatura también puede responder de manera diferente según la región. Para el trimestre agosto-septiembre-octubre, los registros históricos muestran una tendencia a temperaturas superiores a las normales en sectores del norte argentino. En buena parte del centro-sur y especialmente en la Patagonia predominan, en cambio, anomalías negativas.

Un fenómeno que modifica probabilidades

La principal clave para interpretar El Niño es evitar conclusiones automáticas. La presencia de un Pacífico ecuatorial más cálido no significa que toda la Argentina vaya a tener más lluvias o temperaturas más altas.

El Niño modifica las probabilidades climáticas, pero no determina por sí solo las condiciones meteorológicas. Su impacto depende de la interacción entre la señal del Pacífico y otros mecanismos de la circulación atmosférica.

Por eso, el seguimiento de la evolución del fenómeno requiere observar periódicamente los informes del Servicio Meteorológico Nacional, la NOAA y otros organismos especializados, ya que las perspectivas pueden actualizarse a medida que se incorporan nuevas observaciones.



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