CONMEMORACIÓN
Este domingo, Balde celebra 121 años de historia
El pueblo nacido del agua, forjado por la historia y consagrado al turismo termal homenajea cada 19 de julio un nuevo año desde su fundación, que data oficialmente de 1905.

Al oeste de San Luis, donde el agua brota como un verdadero tesoro en medio de la travesía cuyana, la localidad de Balde celebra 121 años de su fundación, renovando el orgullo por una historia que comenzó mucho antes de su trazado oficial y que hoy la posiciona como uno de los destinos termales, históricos y culturales más importantes de la provincia.
La fecha conmemora la consolidación del pueblo en 1905, cuando el Gobierno provincial oficializó su trazado urbano, aunque los orígenes de Balde se remontan a las primeras décadas del siglo XIX, ligados al desarrollo de las antiguas rutas que unían a San Luis con Mendoza y Córdoba.

Un pueblo nacido gracias al agua
La historia cuenta que hacia 1835, el estanciero Policarpo Lucero hizo cavar un pozo en sus tierras y, a unos 18 metros de profundidad, encontró abundante agua de excelente calidad. Aquel “pozo de balde” del que los viajeros extraían el agua para continuar la travesía, terminó dando nombre definitivo a la localidad.
Sin embargo, la importancia estratégica del lugar era aún más antigua. En 1817, el teniente gobernador Vicente Dupuy ordenó establecer una posta para abastecer de agua, caballos y descanso a quienes transitaban el antiguo camino entre San Luis y Mendoza, favoreciendo el comercio y las comunicaciones en una región de escasos recursos hídricos.

Posta en el camino de la Independencia
Ese pasado convirtió a Balde en un escenario de enorme relevancia para la historia nacional. La antigua Posta La Dupuyana forma parte actualmente del circuito de las Postas Sanmartinianas, ya que fue un punto estratégico durante la organización y el desplazamiento del Ejército de los Andes hacia Mendoza, en la epopeya libertadora encabezada por el general José de San Martín.
En la actualidad, integra el Pasaporte Nacional Sanmartiniano, permitiendo a los visitantes recorrer uno de los sitios que conservan viva la memoria de la Independencia argentina.

El encanto de las aguas termales
Si la historia distingue a Balde, sus aguas termales la convierten en uno de los destinos turísticos más tradicionales de San Luis.
Desde 1938, el complejo termal recibe visitantes de todo el país que buscan disfrutar de aguas mineromedicinales que emergen naturalmente a elevadas temperaturas, reconocidas por sus propiedades terapéuticas y relajantes. Piscinas termales, espacios recreativos, alojamiento y servicios convierten al pueblo en una excelente alternativa para quienes desean combinar descanso, bienestar y naturaleza.
Su cercanía con las Salinas del Bebedero y la ciudad de San Luis permite además integrar circuitos turísticos que reúnen paisajes únicos, patrimonio histórico y experiencias vinculadas al turismo de bienestar.

Tradiciones que fortalecen la identidad
La identidad de Balde también se expresa a través de sus celebraciones populares. Cada 26 de julio la comunidad honra a Santa Ana, patrona de la localidad, con actividades religiosas, procesiones y encuentros comunitarios que mantienen viva una tradición transmitida de generación en generación.
A ello se suma el tradicional Festival de las Aguas Termales, uno de los acontecimientos culturales más convocantes de la región, donde la música, la gastronomía y las expresiones artísticas celebran la identidad local.
Sabores e identidad
Quienes visitan Balde encuentran también la hospitalidad característica de los pueblos puntanos. La gastronomía regional ofrece empanadas criollas, carnes asadas, chivito, dulces artesanales y productos típicos que reflejan la tradición cuyana, convirtiendo cada visita en una experiencia en la que la historia, la cultura y los sabores se complementan.
A 121 años de su fundación, Balde continúa creciendo sobre los pilares que le dieron origen: el agua, la solidaridad de su gente y su ubicación estratégica. Su patrimonio histórico, la riqueza de su legado sanmartiniano, el prestigio de sus termas y la calidez de su gente hacen de esta localidad un destino que invita a detenerse, descubrir su pasado y disfrutar de un presente que combina naturaleza, bienestar, cultura e historia.
El pueblo que nació alrededor de un pozo de agua, más de un siglo después, es puerta de entrada al patrimonio histórico y turístico de la provincia de San Luis.
Cómo llegar
Partiendo desde la capital de San Luis, se debe encaminar por la Autopista de las Serranías Puntanas (ruta nacional N°7) hasta alcanzar el cruce con la ruta provincial N°15. Desde ahí deben dirigirse cuatro kilómetros hacia el norte. El tiempo estimado del viaje en auto es de 30 minutos.
