CONMEMORACIÓN
Polo Godoy Rojo: el maestro que convirtió el alma rural de San Luis en literatura inmortal
Antes de su partida, el 4 de julio de 2004, dejó una obra que trascendió generaciones y convirtió la vida rural sanluiseña en literatura. En un nuevo aniversario de su fallecimiento, San Luis recuerda a uno de sus escritores más emblemáticos, un maestro que encontró en las aulas la inspiración para narrar las alegrías, las luchas y las esperanzas del hombre de campo.

Cada 4 de julio, San Luis rinde homenaje a una de las figuras más importantes de su patrimonio cultural, al cumplirse un nuevo aniversario del fallecimiento de Policarpo Segundo Godoy, conocido popularmente como Polo Godoy Rojo, un maestro rural, poeta, narrador y dramaturgo, cuya obra es testimonio profundo de la identidad sanluiseña.
Nacido el 26 de enero de 1914 en Santa Rosa del Conlara, hijo de Segundo Godoy y Filomena Rojo, pasó sus primeros años en esa localidad antes de trasladarse junto con su familia a Villa Dolores, donde cursó sus estudios en la Escuela Normal ‘Dalmacio Vélez Sarsfield’ y obtuvo el título de maestro normal en 1933.
Su verdadera escuela, sin embargo, fue el interior profundo de San Luis. Desde 1936 ejerció la docencia en Tilquicho, Concarán, Monte Carmelo, Balcarce y Pozo Cavado. Allí conoció de cerca la realidad de los trabajadores rurales, sus sacrificios, sus costumbres y sus silencios. Esa experiencia despertó en él la necesidad de escribir y dar voz a quienes pocas veces encontraban un lugar en la literatura argentina.
En Balcarce dejó una huella imborrable. Fue director de la escuela local, impulsó la creación del comedor escolar, gestionó la donación de dos hectáreas para construir un edificio propio y promovió la fundación del Club Sportivo Balcarce, convencido de que la educación y el desarrollo comunitario debían caminar de la mano.
En 1954 se radicó en Córdoba, donde continuó su carrera docente hasta convertirse en inspector de zona y posteriormente integrar la Junta de Clasificación, culminando allí una extensa trayectoria dedicada a la enseñanza.

Una vida marcada por el compromiso
Casado desde 1938 con Dora Ponce, formó una familia junto a sus hijos Osvaldo, Mirtha Dolores, Estela del Valle y Mario Alberto. Su vida también estuvo atravesada por el dolor: durante casi tres décadas buscó incansablemente a su hijo Mario Alberto, desaparecido durante la última dictadura militar. Hoy ambos descansan en una misma tumba, símbolo de una búsqueda que jamás abandonó.
Premios que consagraron su trayectoria
La calidad de su producción literaria recibió importantes reconocimientos nacionales. En 1954 obtuvo el primer premio de Teatro Vocacional de la agrupación ‘Impulso’ de Buenos Aires por ‘Simiente sagrada’, mientras que ‘Mi valle azul’ fue distinguido con el premio Región Centro de la dirección Nacional de Cultura.
Años más tarde, en 1961, recibió el premio Argentores para autores del interior por ‘El despeñadero’, consolidando su prestigio como dramaturgo. Su novela ‘Donde la Patria no alcanza’ obtuvo una de las mayores distinciones de su carrera al obtener el premio máximo de la Primera Bienal Puntana de Literatura y la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de Capital Federal.
Un legado literario vivo
La producción de Polo Godoy Rojo constituye una de las expresiones más auténticas de la literatura puntana. Obras como ‘De tierras puntanas’, ‘El malón’, ‘El clamor de mi tierra’, ‘Poemitas del alba’, ‘Relatos para niños’, ‘Mi valle azul’, ‘Campo guacho’, ‘Teatro de juguete’, ‘Nombrar a mi tierra’, ‘De pájaros y flautas’ y ‘Cuentos del Conlara’ retratan con sensibilidad el paisaje, la cultura, el lenguaje y la vida cotidiana del interior de San Luis.
A ello se suman sus colaboraciones en destacados diarios argentinos y del extranjero, que permitieron proyectar la identidad cultural sanluiseña más allá de las fronteras provinciales.
La vigencia de un escritor imprescindible
Más de dos décadas después de su fallecimiento, la obra de Polo Godoy Rojo continúa emocionando a nuevos lectores. Sus libros siguen siendo una puerta de entrada para conocer la historia, los paisajes y el espíritu del pueblo puntano, preservando la memoria de una forma de vida profundamente ligada a la tierra.
Su legado trasciende las páginas de sus libros: vive en las escuelas rurales que ayudó a fortalecer, en las comunidades en las que enseñó, en los escritores que encontraron inspiración en su ejemplo y en cada lector que descubre, a través de sus palabras, la riqueza humana y cultural de San Luis.
