Los efectos nocivos que puede generar el eclipse solar a nivel ocular, se deben a la radiación de rayos infrarrojos y ultravioleta que emite la luz solar.

Los primeros dañan la retina a nivel macular, deteriorando los fotoreceptores -que son necesarios para la lectura- produciendo una mancha central (escotoma central). Los ultravioletas provocan lesión del epitelio corneal. En el momento, las personas afectadas no presentan síntomas oculares, sino que aparecen 6 o 12 horas después de la exposición. Los síntomas son irritación, dolor intenso, ojo rojo, ardor, lagrimeo, visión borrosa, fotofobia intensa y el impedimento de abrir los párpados por el intenso dolor.

“Deben tener en cuenta que ver un eclipse solar sin protección provoca el 80 % de probabilidad de dañar la retina. Por lo tanto, recomendamos verlo por TV o internet, si no tienen los medios de protección adecuado para este evento”, explicó la doctora Mónica Martínez, jefa del Servicio de Oftalmología del Hospital San Luis.

Recomendaciones:

Nunca mirar el sol en forma directa  sin protección.

No mire al sol sin eclipsar ni parcialmente eclipsado a través de una cámara, telescopio, binoculares u otro dispositivo óptico sin filtro.

Usar gafas para eclipses las cuales filtran los rayos ultravioleta y los rayos infrarrojos.

Si puede usar visores solares manuales.

Los lentes de sol o los polarizados no filtran los rayos ultravioletas ni los infrarrojos.

No usar placas radiográficas.

A pesar de la protección, no es recomendable que el tiempo de exposición supere los 30 segundos.

 

Nota y foto: Prensa Ministerio de Salud.