PLAZA PRINGLES
Una jornada llena de mensajes, escucha y abrazos por el Día Mundial de la Prevención del Suicidio
Con un encuentro abierto a toda la comunidad, el ministerio de Salud conmemoró este 10 de septiembre el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. La propuesta reunió a equipos de salud, instituciones y vecinos en el espacio público, con actividades participativas, espacios de escucha, stands, mensajes de prevención y un abrazo simbólico como cierre.

La Plaza Pringles fue escenario este jueves de una jornada cargada de participación, color y compromiso comunitario en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio. La actividad, denominada ‘Hablemos de suicidio: cambiemos la narrativa’, fue organizada por el Servicio de Prevención y Asistencia al Suicidio del Hospital de Salud Mental y convocó a distintos equipos, instituciones y vecinos que se acercaron a compartir, informarse y sumarse a las propuestas.
Desde media mañana, el espacio céntrico comenzó a transformarse con stands, cartelería, globos y cintas naranjas, además de diferentes intervenciones pensadas para invitar a hablar, escuchar y acompañar. Hubo propuestas lúdicas, espacios de expresión, mensajes escritos por los participantes y actividades orientadas a derribar mitos y reforzar la importancia de pedir ayuda y acompañar a quien lo necesita.

A lo largo de la jornada, los equipos de salud brindaron información sobre recursos de atención, canales de acompañamiento y herramientas de prevención, además de promover el uso del Sistema de Emergencias 911 ante situaciones de riesgo. La cercanía con la comunidad fue uno de los ejes centrales de la actividad, con profesionales que dialogaron de manera directa con quienes se acercaron a los distintos espacios.
Uno de los momentos más significativos fue la participación activa de estudiantes, trabajadores de la salud, referentes institucionales y familias, que dejaron mensajes vinculados a la escucha, la esperanza, el acompañamiento y la construcción de redes. La consigna fue clara: la prevención no es una tarea individual, sino una responsabilidad colectiva.

El cierre estuvo marcado por un abrazo simbólico, que reunió a los participantes como gesto de acompañamiento, cuidado y compromiso. La imagen buscó sintetizar el espíritu de la jornada: construir una comunidad más atenta, más cercana y con mayor capacidad para escuchar y contener.
La actividad formó parte de una agenda provincial más amplia que se desarrolló en hospitales, centros de salud, escuelas y espacios comunitarios de distintos puntos de San Luis. Las acciones continuarán durante septiembre con nuevas propuestas de sensibilización, capacitación y prevención.
Hablar, escuchar, acompañar y construir redes también salva vidas.
