CONEXIÓN CON LA FE

El sábado 5 se realizará la procesión y la Santa Misa en el santuario de la Virgen de la Cobrera


El 3 de septiembre se cumplen 32 años de las primeras manifestaciones, en sueños de un creyente, de esta figura religiosa que es visitada, año a año, por cientos de fieles.

En La Cobrera cientos de fieles hallan el camino de la fe.

El 3 de septiembre se cumplen 32 años de las primeras manifestaciones, en sueños de un creyente, de la Virgen de la Cobrera, una figura religiosa que es visitada, año a año, por cientos de fieles. La Comisión Directiva de la Asociación Civil Virgen María de La Cobrera invita a la comunidad a participar el sábado 5 de la procesión y rezo del Rosario y la posterior celebración de la Santa Misa, a las 16:00.

En medio de las sierras de San Luis, allí donde el paisaje se vuelve silencio y el silencio parece tener su propia voz, la Virgen María de la Cobrera espera a quienes llegan con una promesa, una plegaria, un agradecimiento o simplemente con el deseo de encontrar un instante de paz.

El viaje comienza mucho antes de llegar en la decisión de ponerse en camino, en la familia que prepara sus cosas, en quien lleva una flor entre las manos, en la persona que guarda una fotografía, en el peregrino que recorre kilómetros para cumplir una promesa. Las sierras sanluiseñas acompañan el recorrido como si fueran antiguas guardianas de una historia que nació hace poco más de tres décadas, pero que ya forma parte de la memoria espiritual de numerosas familias. La Cobrera es, en ese sentido, un destino diferente, no se visita solamente. Se vive, es un sueño que se transformó en devoción.

La historia comenzó el 3 de septiembre de 1994: Miguel Ángel Escudero tuvo una serie de sueños en los que, según su relato, se le apareció la Virgen María. El mensaje incluía un pedido de silencio por lo que durante aproximadamente 15 años aquellas experiencias permanecieron dentro del ámbito más íntimo de su vida. Entonces nadie podía imaginar que aquel secreto terminaría convirtiéndose en una historia compartida por miles de personas.

La devoción comenzó a crecer alrededor de la familia Escudero, acompañada por experiencias que sus protagonistas interpretaron como milagrosas. Entre ellas, la recuperación de la esposa de Miguel Ángel, quien había permanecido ocho meses postrada debido a una grave enfermedad y posteriormente volvió a caminar. La mujer también había tenido sus propias visiones. Desde ese momento, la historia tomó otro rumbo. Según el relato familiar, la Virgen indicó que, como agradecimiento, debía realizarse una imagen de aproximadamente 1,30 metros y así comenzó entonces otro camino, el de encontrar el lugar.

El destino estaba en el camino

Hay algo profundamente sanluiseño en esta parte de la historia porque el lugar donde hoy se encuentra la imagen parece haber aparecido mientras se hacía camino, durante un viaje hacia el río de Cañada Honda, cerca de Paso del Rey, Miguel Ángel y su esposa encontraron a una mujer que caminaba junto a sus tres hijos y un perro. La ayudaron, la acercaron aproximadamente dos kilómetros, hasta el sector donde actualmente se encuentra la imagen.

Antes de despedirse, aquella mujer les pidió que regresaran a visitarla. Veinte días después volvieron, después regresarían otras tres veces. Fueron cuatro recorridos más por aquella geografía hasta que, según el relato de Escudero, apareció una nueva indicación: llevar la imagen al campo de unos amigos. Así, casi como ocurre con esas historias que se construyen lentamente, la Cobrera fue encontrando su lugar. No fue solamente un punto en un mapa, fue un destino marcado por la fe.

Una Virgen nacida de la tierra

Su nombre guarda una historia, no se trata de una denominación elegida al azar. Según el relato de sus devotos, fue la Virgen quien indicó que debía llamarse Cobrera, nombre con el que se conoce a aquella región.

La imagen fue realizada por el escultor Walter Lucero, utilizando mezclas de resinas capaces de soportar las temperaturas extremas de la geografía serrana. Desde entonces, permanece allí, al aire libre, frente al paisaje, acompañada por el viento, por el sol y por las estaciones y sobre todo, por quienes llegan hasta ella.

Peregrinar también es viajar

Quizás una de las formas más profundas de conocer un territorio sea caminarlo desde aquello que sus habitantes aman. No se trata únicamente de visitar iglesias, santuarios o lugares de culto: se trata de acercarse a las historias, a las tradiciones y a las manifestaciones espirituales que construyen la identidad de una comunidad.

En La Cobrera el visitante descubre una expresión de religiosidad popular nacida en San Luis y observar cómo una experiencia personal fue convirtiéndose, con el paso del tiempo, en una celebración colectiva. Cada aniversario reúne a familias y peregrinos. Llegan desde distintos lugares de la provincia y también desde otros puntos del país.

Porque la fe, para quienes la viven, no siempre tiene rostro solemne. Muchas veces se parece a una familia reunida, a una mano que ayuda a caminar, a una persona que agradece, a una promesa cumplida después de mucho tiempo.

Entre la espiritualidad y el paisaje, las sierras no funcionan aquí como simple escenario, son parte del viaje. El visitante llega atraído por una historia religiosa, pero encuentra también una geografía que invita a detenerse y contemplar.



Ultimas Noticias