AÑO DE LA EDUCACIÓN
De soñar con el cine a convertirse en realizador audiovisual en la ULP
A los cinco años, Camilo Costa descubrió que las películas eran mucho más que entretenimiento. Ese interés se transformó en una vocación que creció en la Escuela Pública Digital ‘Albert Einstein’ y se consolidó en la Universidad de La Punta.

“El cine me acompaña en cada momento, es mi amigo imaginario. Me considero un teórico del cine, por así decirlo y es lo que pienso hacer en el futuro”. Esa frase la pronunció Camilo Costa durante su primera práctica presencial como alumno de la Universidad de La Punta (ULP). Quedó registrada en una entrevista, junto con la pasión que lo acompañaba desde la infancia. Cuatro años después, aquellas palabras dejaron de ser un deseo: este año obtuvo el título de Técnico en Realización y Producción Audiovisual y comenzó a escribir un nuevo capítulo de su historia.
Su vínculo con el cine nació cuando apenas tenía cinco años. Mientras otros chicos veían una película una sola vez, Camilo volvía a reproducirla una y otra vez para descubrir nuevos detalles. Esa curiosidad fue el motor que impulsó un recorrido educativo completo dentro de la ULP. Cursó la primaria y la secundaria en la Escuela Pública Digital ‘Albert Einstein’ y luego eligió continuar su formación en la carrera de Realización y Producción Audiovisual.
Al recordar su paso por la Einstein, destacó un aspecto que marcó su experiencia y es el respeto por los tiempos y las formas de aprender de cada estudiante. Ese acompañamiento le permitió desarrollar su creatividad y fortalecer la confianza necesaria para apostar por aquello que más le apasionaba.
Ya en la Universidad, encontró docentes que alimentaron ese entusiasmo. Mencionó especialmente a Alberto Tricarico, con quien compartió largas conversaciones sobre cine y de quien admiró su enorme conocimiento del séptimo arte. También recordó con afecto a Marina Ferreyra por su paciencia, creatividad y compromiso al momento de enseñar.
Con el título en sus manos, Camilo ya piensa en los siguientes desafíos. Ya presentó ‘No te olvides de sonreír’, el cortometraje con el que se recibió, en el festival Merlo Sangriento.
Además, viajará a Nueva York para participar de un programa intensivo de inmersión en inglés junto a jóvenes de distintas edades, una experiencia que le permitirá fortalecer el idioma y ampliar sus herramientas para desarrollarse profesionalmente. “El idioma te abre puertas y mi idea es usarla con mi profesión y buscar nuevas oportunidades”, cerró el joven de apenas 22 años.
