VACACIONES DE INVIERNO
Los fenómenos astronómicos que marcarán el cielo de julio
Hoy se producirá el afelio de la Tierra. Además, el 20 de julio se conmemora un nuevo aniversario de la llegada del ser humano a la Luna y, hacia fin de mes, los aficionados a la astronomía podrán disfrutar de la lluvia de meteoros delta acuáridas.

Las vacaciones de invierno llegan con una invitación especial para mirar al cielo. Durante julio sucederán tres acontecimientos astronómicos destacados. El primero empieza este lunes. La Tierra alcanzará el afelio, el punto más alejado del Sol en su órbita. El 20 se recordará un nuevo aniversario de la llegada del ser humano a la Luna y el 30 tendrá lugar el pico de la lluvia de meteoros delta acuáridas, uno de los espectáculos celestes más esperados del mes.
Aunque pueda parecer extraño, la órbita de la Tierra alrededor del Sol no es un círculo perfecto, sino una elipse. Por eso, a lo largo del año existen dos momentos clave: el perihelio, cuando el planeta está más cerca del Sol y el afelio, cuando alcanza su mayor distancia. “Este 6 de julio se producirá el afelio y la Tierra estará a unos 152 millones de kilómetros del Sol, aproximadamente dos millones de kilómetros más que la distancia promedio”, precisó Ronny Tapia, astrónomo del Parque Astronómico de La Punta (PALP).
El 20 de julio se cumplirán 57 años del alunizaje del Apolo 11, la misión que permitió que los primeros astronautas caminaran sobre la superficie de la Luna en 1969. Aquel hecho marcó un antes y un después en la exploración espacial y es considerado uno de los mayores logros científicos y tecnológicos de la humanidad. La fecha también tiene un significado especial en Argentina, ya que inspiró la celebración del Día del Amigo.
Finalmente, el último gran evento llegará con la lluvia de meteoros delta acuáridas, que estará activa entre el 12 de julio y el 23 de agosto, aunque alcanzará su máxima actividad durante la noche del 30 de julio. “En condiciones ideales podrán observarse hasta 25 meteoros por hora”, comentó Tapia. Para disfrutar del espectáculo no se necesitan telescopios ni binoculares. La observación debe realizarse a simple vista, desde un lugar oscuro, alejado de las luces de las ciudades, con paciencia para permitir que la vista se adapte a la oscuridad y con mucho abrigo por las bajas temperaturas.
