TURISMO Y CULTURA

Rafael ‘Chocho’ Arancibia, el músico que dejó obras inolvidables para el cancionero cuyano


A 43 años de su partida, ‘El Chocho’ Arancibia sigue latiendo en el alma cultural de San Luis. Este 19 de abril se cumplió un nuevo aniversario de su fallecimiento. Fue una de las figuras más representativas de la cultura puntana, cuya obra continúa viva en el cancionero popular de San Luis y en la memoria colectiva de Cuyo.

A 43 años de su muerte, ocurrida en 1983 a los 56 años, su legado artístico y humano se mantiene vigente, consolidándolo como un símbolo de identidad provincial. Intérprete, autor y compositor, Arancibia dejó una huella profunda a través de canciones que retratan el paisaje, las costumbres y el sentir sanluiseño, convirtiéndose en verdaderos himnos que atraviesan generaciones.

Su figura trasciende el ámbito musical. Tal como lo describen Oscar Valles y Ricardo Gutiérrez en el libro Caminito del Norte: el cancionero y la historia de Rafael ‘Chocho’ Arancibia Laborda, intentar resumir su vida resulta una tarea imposible. Su pasión por el canto puntano, la docencia y la vida pública lo convirtieron en un hombre comprometido con su tiempo y con su tierra, a la que dedicó su obra y su vocación.

Formado como maestro normal nacional en la Escuela Normal ‘Juan Pascual Pringles’, ejerció la docencia durante dos décadas, marcando también desde las aulas su impronta formadora. Paralelamente, desarrolló una intensa actividad musical que lo llevó a destacarse tanto como solista como en dúo con su hermano Jorge Arancibia Laborda, conocido como ‘El Flecha’. Además, integró el reconocido conjunto ‘Los Coyuyos del Chorrillo’, cuya participación en Radio Belgrano significó un importante reconocimiento a nivel nacional.

Entre sus obras más representativas se encuentran aquellas que forman parte del repertorio tradicional puntano, piezas que evocan la identidad regional y que aún hoy son interpretadas por artistas locales y nacionales, reafirmando la vigencia de su creación.  Arancibia, con su vida le cantó a toda la provincia de San Luis, a todo Cuyo y al país entero, dejando hermosas, innumerables e inolvidables composiciones como: Caminito del Norte – El picahueso (con Horacio Arrieta Cámara) – Entre Cuyanos – Mañanita de Merlo – Mi patrona y Generala (con Hilario Cuadros), entre otras.

Su compromiso con la cultura fue más allá de la composición. Arancibia fue también un defensor de la música argentina en su conjunto, promoviendo la unidad de sus distintas expresiones y entendiendo al arte como un vehículo de integración cultural.

Rafael ‘El Chocho’ Arancibia no solo dejó canciones: dejó identidad. Su obra continúa siendo un puente entre el pasado y el presente, una voz que sigue cantando la historia y el sentir de San Luis. En cada interpretación, en cada acorde, su presencia se renueva, recordándonos que hay artistas cuya huella no se borra, sino que se transforma en patrimonio vivo de su pueblo.



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