CIUDAD DE SAN LUIS

Más de diez academias folclóricas participaron en la recuperación de la danza ‘gauchito puntano’


Vecinos, bailarines y músicos compartieron una mateada criolla en la Plaza Independencia, rescatando una antigua danza vinculada a la tradición sanmartiniana.

La Plaza Independencia, que antes se llamó Plaza de Armas, concentró danzas y pañuelos.

La conmemoración por el Día del Gaucho Puntano fue instituida en 2012 por el Concejo Deliberante de la ciudad de San Luis. La propuesta surgió por parte de la Fundación Puntanos Ilustres, a cargo del historiador Rubén Ávila.

Esta fecha rinde homenaje cada 10 de diciembre a Rufino Natel, gaucho rastreador del Ejército Libertador y figura clave en la campaña sanmartiniana. Natel falleció en 1878 y es recordado por su labor como maestro de posta y por su extraordinaria habilidad para interpretar huellas en los ganados, un conocimiento que su familia preservó durante generaciones.

Este año, la actividad adquirió un carácter especial: por primera vez el encuentro se realizó en la Plaza Independencia, durante la tarde, convocando a integrantes de más de diez academias de danza folclórica. La idea es recuperar la danza conocida como ‘gauchito puntano’.

El evento fue impulsado por el profesor de folclore y periodista Juan Carlos Romero Gatica, integrante del grupo ‘Punta de los Venados Arte Nativo de San Luis’, quien destacó el sentido del encuentro: “Normalmente realizamos actividades en el Paseo del Padre, pero esta vez decidimos ocupar este espacio emblemático para celebrar y difundir el gauchito puntano entre nuevos bailarines”.

Danza con historia

El momento central de la celebración fue la enseñanza y baile colectivo del gauchito puntano, una danza interpretada desde inicios del siglo XX y estrechamente asociada a la memoria sanmartiniana. Su preservación se debe al trabajo del músico y maestro Raúl Erasmo Vidal, quien recopiló su letra, melodía y coreografía a partir de registros familiares, documentos históricos y la transmitió durante décadas.

“Es una danza alegre, celebratoria que se usaba para festejar los triunfos sanmartinianos. Tiene una música muy particular para celebrar el sentido patriótico. Es una mezcla de gato y zamacueca con pañuelos y 46 compases”, indicó Romero Gatica.

“Recuperarla es recuperar un fragmento esencial de nuestra identidad”, agregó.

Voces de la tradición viva

El encuentro en la capital sanluiseña contó con la presencia de Juan Alejandro Bruno Natel, descendiente directo del gaucho homenajeado. “Soy tataranieto de Rufino. Mi familia proviene de San José del Morro. Mi abuelo era muy nacionalista y defendía los derechos de los gauchos, aunque no sabía leer ni escribir. Se enroló con el Ejército de San Martín por su talento como rastreador y llegó a ser muy respetado en la región”, relató. “Para mí ha sido un halago enorme recibir este reconocimiento en la plaza”, expresó.

La celebración también reunió a academias folclóricas de distintos puntos de la provincia. Entre ellas, estuvo el grupo ‘Kutirimpuy’, cuyo nombre (como explicó su referente, la profesora Carmen Rosa Godoy) proviene del quechua y significa ‘volver a nacer’.

Godoy, con siete años de trayectoria en la enseñanza del folclore, resaltó la importancia de estos espacios de intercambio: “Fuimos invitados para acompañar y aprender. En esta ocasión participamos 12 bailarines y nos gustaría presentar esta danza en otros espectáculos. Es algo muy valioso para nosotros”, consideró.



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