La inflación mayorista subió un 4,6% en abril mientras que la minorista un 3,4%. En el último año, la mayorista 72,6% y la de los consumidores 55,8%.

El INDEC publicó su informe sobre “Sistema de Índices de Precios Mayoristas”. Los índices son 3: IPIM (Índice de Precios Internos al por Mayor) que mide la variación de precios mayoristas con impuestos incluidos, IPIB (Índice de Precios Internos Básicos) mide la variación de precios mayoristas sin impuestos, e IPP (Índice de Precios Básicos) es la variación de lo que percibe el productor, sin impuestos. En todos estos índices, la variación mensual y anual están por encima del IPC o inflación minorista.

Los índices de precios mayoristas están por encima de 70%, es decir más de 12 puntos porcentuales por arriba de la inflación minorista.

El índice más relevante es el IPIM, pues los precios se pagan con impuestos y finalmente son los mayoristas los que terminarán vendiendo en diversas cadenas de comercialización (supermercados, almacenes, tiendas, etc) a los consumidores.

Miremos cómo ha ido evolucionando este índice en relación al IPC, en la variación interanual, el último año.

La brecha entre las líneas tuvo su pico en el mes de setiembre, donde la diferencia fue de 25,2, luego fue achicándose hasta marzo en que la diferencia había sido de 14,4%. El problema es que nuevamente comienza a ampliarse y en abril subió 2,4 puntos porcentuales, siendo ahora de 16,6%.

En libros o los modelos teóricos, a largo plazo ambas variaciones deben tender a coincidir. Por lo que estamos ante una inflación reprimida en los precios al consumidor. Puede que el mes que viene aún no se note, pero en un mediano plazo, la inflación minorista se acercará a la mayorista.

El dato positivo es que la inflación minorista interanual de alimentos, que es de 66,2%, es superior a la mayorista de ese mismo rubro, que se ubica en el 63%. Por lo cual es dable esperar que en la comida, los precios que pagamos todos, no aumente más de lo que lo hacen los precios que abonan los mayoristas.