EDUCACIÓN

Alumnos de San Luis y Justo Daract se lucieron en la instancia escolar de la Feria de Ciencias


Los chicos de la capital apostaron por un proyecto inclusivo para que personas con problemas de movilidad puedan acceder al calvario de Villa de la Quebrada. El otro grupo desarrolló papel reciclado a partir de cáscaras de cítricos.

La maqueta del calvario de Villa de la Quebrada fabricada por los alumnos de la escuela ‘Mauricio Daract’.

La edición 2026 de la Feria de Ciencias transita su etapa escolar en la provincia y algunos de los proyectos presentados ya comienzan a dar que hablar.

En la capital, alumnos de la Escuela Técnica N°8 ‘Mauricio P. Daract’ diseñaron el prototipo de una silla adaptada y sustentable pensada para que las personas con movilidad reducida también puedan ascender al Calvario de Villa de la Quebrada. Una iniciativa que une el turismo, la tecnología y la inclusión en una propuesta que busca transformarse en realidad.

El proyecto, denominado ‘Un mundo al alcance de todos’, nació desde la empatía y la observación de la dinámica de este sitio emblemático de la provincia de San Luis. Cada año, Villa de la Quebrada recibe a miles de fieles que llegan para recorrer el tradicional Calvario. Tras dialogar con vecinos, los alumnos identificaron la oportunidad de diseñar una solución que facilite el acceso a las personas con dificultades de movilidad.

El trabajo de campo incluyó el relevamiento del circuito, la medición del ancho de las sendas y el análisis de las pendientes naturales del terreno. Con este diagnóstico, y bajo la guía de los profesores María José Giménez (Turismo) y Javier Reyes (Tecnología), el proyecto de Ludmila Luján, Juan Corvalán y Zoe Astudillo, estudiantes de 3° año ‘D’ de la orientación en Turismo, tomó su forma definitiva: una silla adaptada y autosustentable equipada con paneles solares, indicador de carga, ruedas estabilizadoras y protección solar, entre otras características.

Durante la instancia escolar de la Feria de Ciencias, el stand despertó un gran interés, brindando a los estudiantes la oportunidad de exponer los detalles técnicos del diseño. Para el equipo, esta etapa no marca el final del camino; sino que junto a sus docentes y al director de la institución, Mario Pavón, tienen como próximo objetivo gestionar los recursos necesarios para transformar este prototipo en realidad.

Por otro lado, alumnos de tercer grado de la Escuela N°37 ‘Juan Bautista Alberdi’, de Justo Daract, participaron de la instancia escolar con un proyecto enfocado en reutilizar residuos orgánicos. Una propuesta que demuestra cómo, desde el aula, pueden nacer ideas simples e innovadoras para cuidar el medio ambiente.

El proyecto ‘¿Basura o materia prima? El poder oculto de las cáscaras’ surgió para darle una segunda vida a los residuos cítricos que se generaban en la escuela. La idea empezó al conectar dos escenas cotidianas: por un lado, el uso constante de hojas de papel para escribir y dibujar; por el otro, la cantidad de cáscaras de naranja y mandarina que terminaban en la basura después de cada merienda saludable.

Motivados y guiados por las docentes Sofía Núñez y Marianela Forastello, los chicos se metieron de lleno en el rol de investigadores. Observaron, experimentaron, llevaron un registro de datos y, combinando ingenio y conciencia ambiental, lograron fabricar papel reciclado a base de esos descartes cítricos.

Más allá del resultado material, el trabajo funcionó como un gran disparador para reflexionar sobre qué hacer con los residuos orgánicos y cómo se puede contagiar hábitos sustentables desde la escuela.



Ultimas Noticias