PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Estudiantes de Gen Z y Mater Terra visitaron Equinoterapia y entregaron regalos reciclados
Durante la visita, los chicos conocieron las caballerizas y vivieron de cerca la experiencia de la equinoterapia.

Entre caballerizas, sonrisas y el entusiasmo de compartir, estudiantes de las escuelas Gen Z y Mater Terra vivieron una jornada especial en el Centro de Equinoterapia de La Pedrera, recorrieron las instalaciones y entregaron obsequios realizados con materiales reciclados, en una propuesta cargada de conciencia ambiental y compromiso solidario.
La visita reunió a estudiantes de Primaria y Secundaria de Gen Z y Mater Terra. Conocieron el predio acompañados por el secretario de Personas con Discapacidad, Luis Giraudo. La directora del centro, Valeria Piffaretti y su equipo, les dieron la bienvenida y les contaron el trabajo terapéutico y humano que diariamente se desarrolla allí.

Durante la visita, los niños y adolescentes conocieron las caballerizas y vivieron de cerca la experiencia de la equinoterapia, entendiendo la importancia del vínculo entre los caballos y las personas que asisten al centro.
El momento más emotivo llegó al finalizar la actividad, cuando los estudiantes hicieron entrega de los presentes confeccionados por ellos mismos. Los alumnos más grandes realizaron macetas recicladas y pintadas a mano, que contenían dos variedades de plantas: rayitos de sol y lazos de amor, símbolos perfectos de una jornada atravesada por el cariño y la dedicación.

Por su parte, los más pequeños reutilizaron frascos de mermelada para convertirlos en coloridos lapiceros y también prepararon paquetes de semillas utilizando papel reciclable, sumando creatividad y conciencia ecológica al gesto solidario.
También participaron de la actividad el director de Gen Z, Germán Gardini, y la docente Aylén Zalazar. Florencia Pessio articuló el encuentro entre las instituciones educativas de La Pedrera y el Centro de Equinoterapia.

Giraudo destacó la relevancia de este tipo de experiencias: “Estas visitas tienen un enorme valor porque acercan a los jóvenes a una realidad que transforma vidas desde el amor, el respeto y la inclusión. Ver cómo los alumnos se involucran, crean con sus propias manos y comparten con tanta sensibilidad nos llena de esperanza. La equinoterapia también enseña empatía, compromiso y trabajo en comunidad”.



