Este viernes, en vísperas del Día de la Inmaculada Concepción de María, por fin la Parroquia Nuestra Señora de la Merced ya tiene terminada su nueva fachada, a la que restaba colocarle las cúpulas en sus dos campanarios, uno de los cuales, el del sector sur, fue construido siguiendo la línea de la torre centenaria.

“Puntualmente en lo que se refiere a los capuchones que coronan las torres, lo que se hizo fue bajar la antigua y realizamos dos copias iguales, que son las que hemos puesto ahora”, explicó la arquitecta Fernanda Gómez, de la firma Rados Construcciones, que ha realizado la puesta en valor del histórico edificio religioso, obra que demanda una inversión de más de $11 millones por parte del Gobierno provincial, a través del Ministerio de Obras Públicas e Infraestructura.

Ambas cúpulas están confeccionadas con caños estructurales formando un cono octogonal, cubierto con zinguería de chapa galvanizada, y sus puntas coronadas con dos cruces. “Estos detalles forman parte de la tarea de pintura y restauración interior, reparación de la instalación eléctrica, y emparejamiento y unificación de la fachada, entre otros, mientras que actualmente estamos terminando la parte final del proyecto, que es una santería ubicada en la parte posterior, como también un enrejado que protegerá todo el perímetro”, añadió la profesional.

Por su parte, el vicario episcopal Ignacio Daminato, párroco de este templo ubicado en España y Pedernera, en pleno microcentro de Villa Mercedes, resaltó: “Estamos muy felices por contar ya con las dos cúpulas colocadas, especialmente porque estamos en las vísperas del día de nuestra Madre María, y muy agradecidos al gobernador Alberto Rodríguez Saá porque se interesó personalmente en esta obra y propició que se llevara a cabo. Se ha respetado la arquitectura original, al punto de que quien no conoció esta parroquia no podría decir cuál de las torres es la nueva, algo para lo que se esperó 100 años”.

El sacerdote además destacó: “Un mérito de la empresa es que trabajó de modo tal que nunca dejamos de oficiar misas ni hacer otras actividades, algo que la comunidad comprendió y acompañó, incluso hasta pudimos inaugurar en el interior la capilla de Adoración al Santísimo”.

 

Nota: ANSL

Fotos: Chiche Herrera