“Llegamos con muchas expectativas a San Juan, ya que sabíamos -luego de la prueba en San Luis- que el auto estaba bien equilibrado, pero también sabíamos que nos encontraríamos con un autódromo muy duro, exigente, que no permite un solo descuido; también hay que destacar el panorama maravilloso que ofrece el lugar”, analizó el piloto.

Respecto a las primeras pruebas, Dominici dijo que “el viernes salimos a estudiar un poco y ver cómo nos adaptábamos al circuito. Luego de la primera tanda de entrenamientos, donde estábamos a 3 segundos, charlé con algunos colegas para intercambiar información y ya en la segunda prueba, comencé a mejorar, a sentirme con más confianza y a mejorar los radios de giro, lo que me permitió acortar diferencias en los relojes y quedé a 1″4”.

Sobre el día de la competencia, analizó que “el domingo, en la final, el auto se me movió en la largada; al frenar para que no se moviera más, se puso el semáforo en verde, por lo que perdí una posición; no obstante, comencé a andar bien, en ritmo. Luego de algunas vueltas, al llegar a la Horquilla, me metí por dentro para pasar un auto y en ese mismo momento Arato intentó una maniobra similar, tocándome en la parte de atrás del auto, lo que me llevó a hacer un trompo, pasado del 14° lugar al 21°. De ahí en más comencé a remar de nuevo y a dos vueltas del final, una junta homocinética se rompió (fueron dos en el fin de semana), dejándome sin posibilidades de finalizar”, continúo.

Para finalizar, entendió que se retiró conforme del circuito por “el trabajo del equipo y también con mi manejo, pero a la vez con bastante bronca porque sabía que si terminaba estaba para finalizar entre los seis primeros. Ya estamos pensando en General Roca, con más ganas que nunca. Desde aquí aprovecho para saludar a todos aquellos que hacen posible este sueño de correr en una categoría de tanto prestigio”.