MALVINAS, EL LEGADO
“Nos han dado, no hay nada para hacer”
La frase le corresponde al piloto de uno de los learjet que fueron derribados por fuego inglés el 7 de junio de 1982. Con mucho pesar, pero aún mayor orgullo, Marcelo Cesar Lotufo recuerda constantemente a su padre, el capitán Marcelo Pedro Lotufo, quien murió ese día a manos de los misiles británicos en la Guerra del Atlántico Sur.

Marcelo César Lotufo no tiene muchos recuerdos nítidos del tiempo que pasó con su padre, el capitán Marcelo Pedro Lotufo, porque la última vez que lo vio fue en los días previos al inicio de la Guerra de Malvinas. Su papá egresó de la Escuela de Aviación Militar y formó parte del equipo que realizaba misiones de reconocimiento, planificación militar y guiado de aviones de combate durante el conflicto armado en el sur. Las misiones las desarrollaban a bordo de los learjet, avionetas con compuertas especiales para cámaras de telemetría que apuntan hacia la tierra, una tecnología clave para la época.
El 7 de junio de 1982, dos learjet despegaron para cumplir otra de sus tareas habituales. A bordo de uno de los vehículos aéreos viajaba el capitán Lotufo, quien jamás sospechó estar en peligro porque sabían que los misiles británicos no tenían el alcance suficiente para llegar a los 50 mil pies de altura de la nave. Lo que no sabían es que los ingleses ya tenían a disposición cargas nuevas de Estados Unidos, con un rango suficiente para amenazarlos.
“Cuando vieron las iluminaciones de la fragata, ya era tarde. Se escuchó la voz del piloto que dijo ‘nos han dado, no hay nada que hacer’”, relató Marcelo, con un nudo en la garganta. Así de efímero puede ser el momento entre la vida y la muerte en una situación de guerra. Los restos del avión fueron recuperados recién en 1998. “El recuerdo más fuerte es cuando me avisaron que él había fallecido”, compartió Lotufo, quien tenía apenas cinco años cuando la tragedia azotó a su familia.
El poco tiempo que pasó en presencia física de su padre no se condice con la huella inmensa que le dejó. Hoy, Marcelo se encarga de mantener vivo el legado y malvinizar de la única manera que sabe hacerlo: transmitiéndolo a su hija, nieta del héroe de Malvinas. “Siento dolor y angustia por lo que nos tocó vivir, pero también sé que es algo significativo para la sociedad. Mi papá cumplió su juramento y su convicción, la llevó al límite. Quiero transmitirle eso a mi hija”, sostuvo.
La historia de la familia Lotufo está inmersa dentro de una recopilación de más testimonios que reunió el Gobierno de San Luis en el libro ‘Malvinas, El Legado’, como parte de su propia misión de malvinizar y concientizar a actuales y futuras generaciones sobre los derechos soberanos en el Atlántico Sur. El libro será presentado en San Luis este martes 7 de abril y posteriormente, el 9 de mayo, se hará lo propio en el marco de la Feria Internacional del Libro, en Buenos Aires.
