CONMEMORACIÓN

Día del Escultor, el arte de transformar materia en identidad cultural


La historia de Marcelo Fredes, un escultor que eligió San Luis hace 10 años,  refleja el espíritu de quienes dedican su vida a transformar materiales en arte y a demostrar que una escultura puede ser mucho más que una obra. Puede ser identidad, conciencia y cultura para toda una comunidad.

“La inspiración llega cuando encontrás tu misión y tu propósito en la vida”, consideró Fredes.

Cada 6 de marzo se celebra el Día del Escultor, una fecha que reconoce a quienes, a través de la creatividad y el trabajo con distintos materiales, transforman ideas, emociones y relatos en obras tridimensionales que enriquecen el patrimonio cultural de los pueblos. Las esculturas no solo embellecen espacios públicos y privados, sino que también cuentan historias, y representan identidades convirtiéndose en puntos de encuentro entre el arte y la sociedad.

En San Luis, numerosos artistas contribuyen con su talento a este universo creativo. Entre ellos se destaca Marcelo Fredes, escultor en hierro reciclado oriundo de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, quien desde hace 10 años eligió radicarse en territorio puntano para desarrollar su obra y compartir su visión artística. “San Luis para mí es espectacular, porque me ha recibido de una manera excelente”, expresó Fredes al referirse a su vínculo con la provincia. Su trabajo se caracteriza por la utilización de materiales reciclados, principalmente hierro en desuso, al que transforma en esculturas que combinan arte, conciencia ambiental e innovación.

El valor de una escultura para la comunidad
Para Fredes, el valor de una escultura va más allá de lo estético. Según explicó, cada obra puede convertirse en un símbolo para el lugar donde se emplaza y, al mismo tiempo, en una herramienta de concientización. “Mi misión es concientizar a la sociedad a aprender a reciclar, a no tirar tanto. Con piezas en desuso podemos crear esculturas que representen a una comunidad, que le den identidad y que se transformen en un punto de referencia para quienes visitan el lugar”, afirmó. El artista trabaja con chatarra y elementos metálicos descartados, demostrando que aquello que parece no tener utilidad puede renacer en forma de arte. De esta manera, sus obras transmiten un mensaje claro: el reciclaje también puede convertirse en cultura.

Inspiración, equilibrio y creatividad
Autodidacta y con más de 20 años dedicados a la escultura, Fredes asegura que la inspiración no siempre llega de la misma manera. En su caso, el equilibrio emocional y mental es fundamental para el proceso creativo. Practica disciplinas orientales como hatha yoga, tai chi chuan y chi kung, actividades que, según explica, le permiten encontrar concentración y claridad para desarrollar sus obras. “La inspiración llega cuando encontrás tu misión y tu propósito en la vida. Cuando tenés pasión por lo que hacés, la creatividad aparece de diferentes maneras”, señaló.

Cada escultura, explicó, es también una parte de sí mismo. “En cada obra transmito algo de mi alma. Busco contar una historia y al mismo tiempo inspirar a otros a animarse a crear”, agregó.

Una de las particularidades del trabajo de Fredes es la cercanía con el público. Al estar radicado en San Luis, muchas personas tienen la posibilidad de conocer al artista que está detrás de las obras que observan en distintos espacios. “Muchas veces alguien ve una escultura y después descubre quién la hizo. Para mí es un honor cuando la gente se acerca y me dice que le gustó la obra. Ese contacto con la sociedad es muy valioso”, comenta.

Para el escultor, el arte también debe ser accesible y formar parte de la vida cotidiana. Por eso destaca la importancia de fomentar el consumo cultural. “La gente se está acercando cada vez más al arte. Incluso regalar arte es algo muy significativo. Es una forma de conectar con quienes aman la cultura”, señaló.

Una pasión que se transforma en legado
En lo personal, el Día del Escultor tiene para Fredes un profundo significado. Considera que todos llevan dentro un “niño artista” que puede manifestarse de diferentes maneras, y que en su caso esa chispa apareció hace dos décadas, cuando comenzó su camino en la escultura. “Es una pasión que considero un don, algo que Dios me regaló con un propósito: seguir cultivando cultura y compartirla con la sociedad”, afirmó.

Con experiencia docente en el área técnica y amplios conocimientos en soldadura, ensamblado y manejo de materiales, el artista combina técnica y sensibilidad para dar forma a sus obras.

Para quienes están dando sus primeros pasos en la escultura, Fredes dejó un mensaje claro: perseverar. “Si elegiste un camino con fe, seguí adelante. Hay momentos buenos y otros no tanto, pero el sueño no se posterga. Hay que avanzar, capacitarse y seguir aprendiendo”, sostuvo.

En su caso, asegura que la mejor inversión ha sido el conocimiento, que le permitió perfeccionar técnicas y desarrollar su estilo basado en el reciclaje metálico. Finalmente, citando a Miguel Ángel destacó que, “la verdadera obra de arte no es más que una sombra de la perfección divina”.



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