ENTREGA DE VIVIENDAS

“Ahora clavamos un clavo y es nuestro, no de otra persona”


Karina Olguín es una de las 70 nuevas propietarias que este sábado recibieron las llaves de su casa en Juana Koslay. Madre de dos hijas, contó cómo fueron los 14 años de espera y celebró que sólo aspiraba a que puedan crecer en un lugar propio.

Karina y una de sus hijas, rodeadas por paredes que ya son propias.

La entrega de 70 viviendas del plan ‘Progreso y Sueños’, realizada este sábado en Juana Koslay, dejó escenas de profunda emoción entre las familias que recibieron por fin las llaves de su casa propia tras 14 años de espera. Entre ellas estuvo Karina Olguín, mamá de dos hijas, quien vive actualmente en la zona de la segunda rotonda de la capital provincial y que muy pronto dejará de pagar alquiler para mudarse al barrio ‘Malvinas Argentinas’, donde el gobernador Claudio Poggi entregó las nuevas unidades habitacionales.

Karina recordó cada año de esa espera que empezó en diciembre de 2011, cuando se inscribió en el plan junto con miles de familias de distintos puntos de la provincia: “Esto es hermoso, divino, una felicidad enorme después de 14 años, venir a recibir mi casita”, expresó con la voz casi quebrada, en lo que será un nuevo comienzo para su familia.

Para ella, esta casa representa más que un techo, es alivio económico, estabilidad emocional y la posibilidad de que sus hijos crezcan en un lugar propio. “Estamos alquilando y, aparte de no pagar más alquiler, tengo un adolescente que ya va a tener su habitación. Ahora uno clava un clavo y es nuestro, no es de otra persona”, celebró.

La familia se mudará “lo más prontito posible”. Y pese a las trabas que tuvieron por el cambio de gestión en diciembre de 2015, Karina aseguró que nunca dejó de creer: “Esperamos muchos años y yo pensaba que nunca iba a llegar este momento. Pero siempre decía que Dios y el universo en algún momento iba a darme esta oportunidad”.

A lo largo de los ocho años siguientes, la respuesta fue siempre la misma: “Esta vez no te toca”. Pero Karina resistió y esperó: “Esperar y esperar y esperar… ése es el proceso que uno tuvo que vivir, sabiendo que en algún momento iba a darse”.

Este sábado, finalmente, se les dio. Y para Karina y sus hijos, el futuro ya tiene domicilio en Juana Koslay.



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