Con esa frase Martha Edith Pérez, una mujer que le ganó la batalla al cáncer de mama, destacó lo que representa tanto para ella como para todos los puntanos la obra que tendrá su gran inauguración este miércoles. 

La llegada del complejo especializado que brindará los servicios de diagnóstico, tratamiento, recuperación y estética de los pacientes afectados por la enfermedad, será un hito histórico para la provincia en materia de salud y asistencia social.

Dentro de dos semanas, Martha cumplirá 68, pero el verdadero motivo de su festejo será que sumará 45 años de haber sobrevivido al cáncer. Consultada acerca de cómo fue el momento en el que inició su lucha, comentó: “Son muchas emociones encontradas en este momento. Yo tenía 23 años, mi hijito tenía 4 meses de vida cuando a mí me atacó el cáncer de mama. Busqué ayuda acá en la ciudad de San Luis. En ese entonces, la ciencia estaba un poco floja. El camino era viajar a Buenos Aires para encontrarme con profesionales médicos más adecuados, pero económicamente la situación era muy crítica y era imposible para mí poder viajar hasta allá”.

Martha contó que cuando comenzó a sufrir esta enfermedad, en muchísimas oportunidades subía una y otra vez las escaleras del hospital local buscando ayuda. “Un día que me habían hecho una punción y tuve una supuración que me hacía mucho mal, recuerdo que yo bajaba las escaleras llorando porque la infección se había agrandado. Ese día me encontré con el que yo llamo mi ángel en el hospital, que fue el doctor Pirán. Él me dijo que no me asustara, que me iba a atender”, relató.

“Cuando llegué a casa, le conté a mi papá que era el que me estaba ayudando en ese momento, porque yo era madre soltera. Al otro día él me acompañó, me hicieron el estudio y a las tres semanas me dieron los resultados que confirmaron que tenía cáncer de mama”, recordó Martha.

Para ella, el panorama fue bastante difícil en su comienzo, pero sus ganas de salir adelante eran firmes y contundentes: “La primera instancia fue terrible, tenía mucho miedo, no me quería morir. Le pedía a Dios que me diera vida para criar a mi hijo, que era lo único que me importaba. Por suerte fueron sucediendo muchas cosas que me ayudaron a hoy poder contar mi historia”.

Martha aseguró que la ubicación del Centro Oncológico Integral tiene un valor especial para ella: “Mi papá trabajaba como jardinero en ese lugar donde funcionaba la Residencia de Gobernación”.

Dijo que cuando tuvo que salir de la provincia sufrió mucho el desarraigo, pero analizó: “Sufrí estar lejos de mi pequeño hijito, estuve 8 meses separada de él, pero si me hubiese quedado acá, no hubiera contado la historia porque la ciencia no estaba tan avanzada. Mi mamá y mi hermana también tuvieron cáncer y murieron en San Luis. Además, en esos tiempos no había mucha información sobre el tema, no había carteles o folletos con mensajes esperanzadores”.

En ese sentido, Martha consideró que esta obra le dará una solución definitiva a todas las personas que padezcan distintas afecciones de este tipo, principalmente porque ya no tendrán que viajar y separarse de sus familias para hacer los tratamientos correspondientes: “Pensar que ahora vamos a tener un Centro Oncológico Integral en nuestra provincia con toda la infraestructura tecnológica con la que va a contar me parece algo extraordinario y me produce muchísima alegría. Por eso le agradezco al gobernador esta tan acertada decisión. Lo vamos a tener aquí, no vas a tener que viajar a otro lado para tratar de salvar tu vida. Lo vas a tener acá, rodeado de tu familia que es lo más importante. Tener la posibilidad de acceder a esto en tu provincia es algo maravilloso. Me hace muy feliz que aquellos pacientes que lo requieran van a poder ser atendidos con una tecnología súper avanzada y con profesionales excelentes. Quienes comiencen su lucha van a tener toda la ayuda necesaria para salir adelante. Gracias a Dios, gracias a la vida, gracias al gobernador por dar esta posibilidad”, valoró.

Asimismo, Martha dejó claro que la voluntad es la mejor aliada en estos casos: “La iniciativa debe tomarla cada uno. Por más dura que sea la lucha no hay que abandonar. Si hay que hacer quimioterapia o rayos, hay que hacerlo; todo sea para estar mejor”.

Para concluir, Martha dejó un cálido y emotivo mensaje a todas las personas que estén viviendo lo que ella hoy felizmente puede evocar como una batalla ganada: “Yo quiero decirles a todas aquellas personas que tienen esta enfermedad que no se aterren, porque el cáncer no es la muerte. Si se lucha desde el principio, se puede contar la historia, como me pasó a mí. Hay que tener fe, hay que tener confianza, hay que seguir adelante, hay que luchar por vivir. Yo les agradezco a Dios y a todos los profesionales que me atendieron por salvarme la vida y por regalarme la posibilidad de disfrutar y ver crecer a mi hijo, que ahora tiene 45 años y que me ha dado cuatro hermosos nietos y una hermosa nuera”.

Nota: Alfredo Torres.

Fotos: ANSL.

Video: Juan Moyano.