Tiene 15 años y es una de las grandes promesas de San Luis. Es dueño de títulos argentinos y un panamericano. Sueña con llegar al pádel de elite.

Valentino Acosta sueña a lo grande. Y tiene fundamentos para ilusionarse. Con tan sólo 15 años posee cuatro títulos argentinos y uno panamericano, pero además es protagonista de diferentes torneos de pádel a nivel nacional. Empezó jugando al tenis en “El Ave Fénix”. Después hizo fútbol. Jugaba de 9 en El Lince. Ahí lo apodaron “El Tanque”. Un delantero con un físico importante para la categoría, que cada vez que encaraba, dejaba el tendal en la defensa rival. Hizo muchos goles, pero un día cambió los botines por la paleta de pádel. Su papá Mathías jugaba, Valentino lo iba a ver, y le agarró el gustito. El primer torneo que jugó lo ganó. Suficiente inyección de ánimo para seguir con esta disciplina. Los amigos de El Lince intentaron convencerlo para que vuelva al club porque el equipo necesitaba sus goles, pero él ya estaba a puro drive y revés con el pádel. Así comenzó el romance.

Tiene como ídolo a Fernando Belasteguín. El “Tanque” sueña con estar algún día jugando en ese nivel, donde hay dos puntanos que son top cinco: Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez.

Cursa cuarto año en el Instituto San Gabriel. Es fanático de San Lorenzo. Disfruta cada momento con la familia. Mamá Ivana le hace los mejores sorrentinos, aunque también le gustan las milanesas y las hamburguesas. Tiene dos hermanas: María Emilia y Abril, que son sus principales fans. Es un pibe muy querido en el ambiente. Es simpático. Entrador. Siempre está de buen humor y tiene un chiste listo para sacarle una sonrisa a todos. Desde que se inició en Puerto Banus, hasta su presente en Las Pendientes Pádel Club, su meta fue siempre progresar. En el medio también entrenó en Los Paraísos. Nunca sacó el foco del trabajo. Sabe que ése es el camino para llegar a la meta que tiene. Ama lo que hace, pero piensa más allá. Cuando termine el secundario quiere seguir contador público. El deporte y el estudio pueden ir de la mano.

Tiene un palmarés que invita a la ilusión. Es dueño de títulos argentinos en la divisional menores. Otras tantas coronas en el Circuito de la Asociación Argentina. Es monarca panamericano. Además de otras performances de nivel que también lo tuvieron en los puestos de privilegio. Los amantes del pádel todavían recuerdan esa final panamericana que duró tres horas y media, y que lo tuvo al “Tanque” en el escalón más alto del podio.

“Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor; cuando llegue el éxito, ser humilde. Eso te lleva a ser una gran ganador”. Ésa es la frase de cabecera que lo acompaña siempre. La idea es ir paso a paso. Seguir por este camino. Ganar experiencia y, a los 18 años, poder jugar en España, la Fórmula Uno del pádel. Antes tiene que seguir consolidando su juego. Tiene potencial de sobra. En el horizonte más cercano está el Panamericano de octubre; ahí está la mirada fija de Valentino. Un pibe que empezó con el tenis, siguió haciendo goles en El Lince, y hace ocho temporadas se “enamoró” del pádel, disciplina que lo tiene como protagonista.