Tiene 15 años y es la campeona internacional amateur. Ganó la corona en México al vencer por puntos a Karen Real. En marzo combatirá en Uruguay.

A los 9 años empezó en el kick boxing. Se inició en esta actividad porque su papá Venancio quería que aprendiera este deporte, pero para defensa personal.  Aprendió muy rápido. Asimiló la enseñanza. Su papá se dio cuenta que tenía condiciones. Un día se presentó la posibilidad de hacer una exhibición en San Pablo –cerquita de Tilisarao- y ahí comenzó un romance que sigue hasta el día de hoy. Con 15 años, Yaselié Ramírez, es campeona internacional amateur en la divisional hasta 55 kilogramos.

No le gustan mucho los micrófonos. Se siente más cómoda arriba del ring. Le dicen la “Gitana”. Cursa el tercer año en la Escuela “Eleodoro Lobos” de Concarán. Sabe que para seguir con este deporte tiene que sacar todas las materias. En casa le dejaron bien en claro que el estudio está primero.

A pesar de su corta edad ya tiene experiencia. Cuenta con 12 peleas, de las cuales ganó 9. La última fue en México cuando derrotó por puntos a Karen Real y se alzó con el cinturón internacional. Una semana antes de esa pelea, había derrotado por la misma vía a Aldana Rojo, en Buenos Aires, victoria que le valió para quedarse con el título argentino amateur. Es una máquina de ganar. Camina muy bien el ring. Tiene una patada que hace daño, pero sus golpes de puño dejan huellas en el rostro de las adversarias. Como si esto fuera poco, asimila muy bien los golpes de la rival. Es cierto, tiene que pulir detalles, pero por su edad tiene una gran proyección. Un enorme futuro.

La “Gitana” no se conforma con esto. Va por más. El 10 de marzo combatirá en Uruguay ante Tatiana Ferreyra, una rival de fuste, pero esta niña de Concarán no se achica. Le gustan los desafíos. La luchó siempre. Nadie le regaló nada. Entrena duro todos los días en un pequeño gimnasio que el papá le improvisó en la casa.

Es la mayor de cuatro hermanos. Samir (14), Samuel (9) y Kina (3) son, además de sus hermanitos, sus principales fans. La siguen donde pueden, y también sufren a la distancia. Su mamá Miriam la mira mientras Yaselié habla. Se palpa amor. Se nota química. Se conocen de memoria. Con una mirada alcanza para saber qué necesita una u otra. Es amor en estado puro.

Tiene como ídola a la chilena Carolina Rodríguez. Mira sus videos. Trata de imitarla. De sacar sus golpes certeros o sus patadas. Está en todo los detalles, no es sólo entrenamiento, también mira, observa, para aprender día a día.

Le gusta tocar la guitarra. Canta en una iglesia cristiana. Todos los días se levanta a las seis de la mañana para ir a la escuela. Son muy largos los días de la “Gitana”. Hace magia para dividir el tiempo entre la familia, el estudio, los amigos y los entrenamientos, pero como dice ella: “Me encanta lo que hago y para mí no es sacrificio, porque soy feliz”.

Cierra los ojos. Respira profundo. Mira a sus papás. A sus hermanos. Se seca una pícara lágrima que corre por su mejilla. Se ve campeona del mundo. Ese es el sueño que tiene. Y sabe que lo va a alcanzar. A la corta o a la larga, se va a poner el cinturón.