Las premiadas Ana María Shua y Hebe Uhart revelaron algunos secretos de escritura.

Shua contó algunos secretos de su vocación.

“El que no conoce la tradición literaria está condenado a repetirla”, dijo este viernes a la mañana Ana María Shua, ante un auditorio mayoritariamente escolar en Villa Mercedes.

“No hay que enamorarse de lo que uno escribe. Eso me pasa y a veces me sigue pasando”, se sinceró con una sonrisa la narradora de Buenos Aires, que prefirió hablar parada, con micrófono en mano, al costado del escritorio.

“A las personas jóvenes que se quieran dedicar a la literatura, lo primero que les diría es que se busquen un trabajo, porque si no es muy difícil mantenerse sólo de lo que se escribe”, aconsejó Shua, quien luego de graduarse en Letras trabajó durante 15 años como redactora creativa en una agencia de publicidad.

“La inspiración es muy caprichosa: a veces viene, a veces no. Pero uno tiene que trabajar igual”, expresó en la Sala Juan Crisóstomo Lafinur.

La autora, famosa ya por sus microrrelatos, escribe tres o cuatro horas a la mañana y cuando está bloqueada asegura que con media página le basta.

La enfermedad es un tema recurrente en sus cuentos o novelas traducidas a varios idiomas. “Cuando era chica me encantaban los libros de aventura. Hoy pienso que hay dos libros que no sólo están al alcance de cualquier ser humano, sino que sorprenden y atrapan: el amor y la enfermedad”, dijo.

Respecto al panorama literario nacional, Shua consideró: “Tenemos un semillero de autores jóvenes como nunca hubo”. También destacó el auge de las editoriales y cooperativas pequeñas.

Ana María estuvo en la primera presentación de la Feria y percibió cuánto ha crecido en esta quinta edición. Actualmente prepara un libro de microrrelatos sobre la guerra.

Aunque se confiesa distraída, ella sabe mirar por dentro. “La poesía es la esencia de la literatura. Todos los narradores en algún momento necesitamos que la poesía se acerque, y la forma en la que yo escribo microrrelatos tiene que ver con la poesía”, reflexiona.

Hebe Uhart pasó por la Feria del Libro de Villa Mercedes.

Después, cerca de las 10:00, la clase de literatura siguió con Hebe Uhart. Como lectora se inició en la poesía que le recomendaba su primo. Sin embargo, hoy a sus 80 años asegura que no lee poesía y no le preocupa porqué.

“Escribo crónicas porque es la voz de los que no tienen voz”, dijo quien coordina su taller literario en Buenos Aires hace treinta años.

Uhart apuntó que observar es fundamental para escribir, pero para que a ella le surja un texto, la naturaleza la tiene que encontrar distraída.

Hebe vino a San Luis hace treinta años y ahora presentó “De aquí para allá”. “¿Por qué se me ocurrió escribir sobre las comunidades indígenas en sus distintos contextos? Cuando tengo una inclinación, primero la sigo y después me pregunto por qué”, anticipa en esa obra.

Su próximo libro será sobre la inteligencia animal y sus particularidades. Entre divertidas anécdotas, la narradora contó cómo busca historias de mascotas mientras dialoga con sus dueños en las calles o plazas de Buenos Aires.

Para agilizar la pluma, la escritora nacida en Moreno que estudió filosofía, recomendó viajar y leer las crónicas de los primeros colonizadores e inmigrantes.

“Escribir es como una artesanía”, sentenció, apurada con su morral, en la soleada vereda donde a la salida unos estudiantes la felicitaron por la charla.

 

Nota: Matías Gómez.

Fotos: Jésica Flandes.

Video: Angelina Dresti.