El pueblo de San Luis se reconoce en los sentimientos de integración, solidaridad y afecto. En ese marco crearon la iniciativa “Mis 15, sueño real” que refuerza estos conceptos.

Los talleristas trabajan en los diseños de las agasajadas.

Los talleristas trabajan en los diseños de las agasajadas.

“Mis 15, sueño real” será un festejo en toda su dimensión. Porque tras el brillo y el color de cada princesa que cumplirá su sueño de 15 años en una fiesta, está el espíritu de la celebración y la inclusión de un pueblo con su cultura y su tradición familiar, como lo representa este ritual de las jóvenes.

Este es el espíritu de la iniciativa: mirar con optimismo el futuro, con pasión el presente y con respeto a nuestra gente. Sembrando esperanzas. La Punta ofrecerá su hospitalidad como anfitriona y compartirá la alegría y todos se enriquecerán con esta nueva iniciativa.

En esta oportunidad, el jueves 29 de diciembre, Yohana, Wendy, Ludmila, Anahir, Rocío, Pamela, Sasha, Sol, Guadalupe, Lucía, Ludmila,  Axia, Paula, Gisel, Yazmín, Martina, Nazarena y Dafne vivirán una noche especial con músicos en vivo, excelente comida y la compañía de sus seres queridos.

Tendencias

Existe una tendencia nacional en cuanto a cómo festejar los cumpleaños de 15. En San Luis se mantienen tradiciones, ya que aquí las jóvenes eligen sentirse princesas por una noche.

La búsqueda con las particularidades de cada familia, además de la planificación, persigue personalizar el evento de acuerdo a los pasatiempos, deportes y consumos culturales de la agasajada. El objetivo para todos es traducir en lenguaje de fiesta la fantasía de la niña, oportunidad que expresa también la idiosincrasia de la familia.

Según los organizadores de este evento, el abanico de proveedores locales –empresas de catering, peinadoras, maquilladoras, fotógrafos, servicios de panadería– es amplio y fortalecerá la economía local de La Punta para llevar adelante este festejo.

Modelo para armar

Común a todas las fiestas, aunque siempre distinto a partir de ideas y presupuestos, los cumpleaños de 15 poseen tres núcleos. En primer lugar, la gastronomía, que integra desde una recepción, plato principal, mesa dulce, hasta una cascada de chocolate; servicio de madrugada con diferentes menúes, según edad y otras restricciones.

En segundo lugar, el ritual que comprende desde el ingreso de la cumpleañera, el vals, la torta y el brindis, más el ritual de las cintas con dijes y las quince velas, entre otros.

Familia

Esta iniciativa, dentro de la organización de eventos sociales no corporativos –tal como bodas y cumpleaños–, se caracteriza por su destinatario: adolescentes de entre 13 y 17 años. Pero también es un festejo familiar, por lo que se articulan ambas instancias.

En San Luis, los menores que asistirán a este festejo de quince no consumirán alcohol.

Las creadoras de los sueños de princesas

La calificación profesional de jóvenes y adultos para los oficios relacionados con el diseño y creación de los vestidos de cada una de las quinceañeras, así como los souvenirs, centros de mesa, regalos especiales, surgieron de las grandes talleristas del Carnaval de Río en San Luis, que con su mano de obra especializada hicieron posible el sueño de cada una de las niñas.

Esta iniciativa tiene como mérito crear espacios para guiar a los niños y adolescentes a una vida saludable. El concepto que marca el rumbo de este proyecto es contribuir al desarrollo económico y social de la comunidad local por medio de la generación de empleo y rentabilidad sustentable, obtenida a través de la calificación profesional de los talleristas. De esta forma se busca promover la inclusión social, facilitando el protagonismo social de los participantes del proyecto.

Cada grupo de talleristas trabajó en forma estratégica para este evento, desarrollando los vestidos en su diseño, creación y terminado en sus manos, con los estampados de la fantasía, todo de acuerdo a lo imaginado por las niñas quinceañeras.

Inserción e Inclusión Social fue el tópico del trabajo de los talleristas que comenzó en el Carnaval de Río en San Luis, bajo la conducción de “Tina”, convirtiéndose en una magnífica mano de obra calificada para la creación y diseño de indumentaria y estética.

De este modo, los talleristas encontraron un espacio donde desarrollar sus capacidades. Esta aptitud para el trabajo sorprendió por la calidad de cada diseño producido. Además de los beneficios inherentes a la dignificación laboral y económica de estos trabajadores que entregaron sus manos y habilidades para la concreción de cada sueño de las niñas quinceañeras.

 

Nota y fotos: Alejandra Pacheco.