El ministro de Educación brindó detalles sobre la política pedagógica puntana, en un evento en Juana Koslay. Se refirió al sistema y las estrategias para mejorar la enseñanza.

El ministro señaló que el actual modelo educativo no se ajusta a la realidad que viven los chicos.

El ministro señaló que el actual modelo educativo no se ajusta a la realidad que viven los chicos.

“Los sistemas educativos crujen. Hacen mucho ruido. Es un problema planetario. No es culpa del sistema ni de quienes lo integran. El actual fue definido para determinada realidad y circunstancias, y hoy el mundo está cambiando mucho más rápido de lo que solía hacerlo. Eso está generando dificultades”, detalló el ministro de Educación, Marcelo Amitrano, en el inicio de su conferencia en la 1º Jornada de Innovación y Desarrollo Local Ciudades 3.0, que organizó la Municipalidad de Juana Koslay.

El funcionario recalcó que el modelo escolar está anclado en el taylorismo industrial del siglo XX, que era efectivo en la centuria pasada porque “el mundo era muy parecido a lo que pasaba dentro de la escuela, lo que implicaba determinadas reglas de convivencia, laborales, y una lógica institucional y del poder preestablecida”.

Al respecto, advirtió que ese paradigma quedó desfasado y las dificultades son palpables. “Nuestros jóvenes lo están canalizando de distintas maneras. Resisten al sistema. No están en la escuela, se van. Tenemos violencia, bullying, problemas de aprendizaje: estamos en crisis. Pero la palabra ‘crisis’ no es la partida de defunción de nada ni de nadie; es un momento en el que hay que tomar decisiones. Y tenemos que tomarlas”, dijo.

Amitrano manifestó que “nuestros chicos están en una escuela que no tiene nada ver con lo que pasa afuera”. Dijo que la lógica de funcionamiento de los establecimientos dista mucho de la vida cotidiana. “Vivimos en un mundo de una tremenda velocidad, con dos características revolucionarias: la ruptura del centro y el fin del lugar. Con el mundo virtual, el lugar dejó de ser significativo. Ésa es su realidad. Queremos que los chicos vayan todos los días al mismo espacio, se sienten en la misma posición, al lado del mismo compañero y miren en la misma dirección. Mientras que ellos se mueven en una realidad interdisciplinaria, heterogénea, multitemporal. Esto generó una crisis en los contenidos, en el edificio, en las formas, en todo”, describió.

 

El futuro corto del país, un tema que no se habla

Amitrano se refirió al escenario educativo nacional, y subrayó que “los datos son terroríficos y no son tapa en ningún diario”. Explicó que en Argentina el 50% de los chicos no está en la escuela. Y de ese 50%, sólo el 25% termina en forma correcta.

“Estamos perdiendo al 75% de los chicos en edad de estar en la escuela secundaria. Los alumnos menos favorecidos de los países desarrollados superan ampliamente el rendimiento de los mejores alumnos argentinos. ¿Cuál es el futuro de nuestro país? El futuro de la Argentina es tan corto como una generación más”, lamentó.

 

La innovación como respuesta

Amitrano recalcó en la innovación como camino para mejorar la calidad educativa.

Amitrano recalcó en la innovación como el camino para mejorar la calidad educativa.

Frente a ese escenario, el ministro dijo que, sin embargo, San Luis es optimista. “En la provincia, el gobernador Alberto Rodríguez Saá nos ha propuesto una visión: mañana va a ser mejor que hoy. Hoy hacemos algo para estar mejor mañana”, expresó.

Amitrano manifestó que para hacer frente a la crisis, el gobernador marcó como camino a la innovación pedagógica. “Nadie tiene la receta para superar esta situación. Primero medimos para saber dónde estamos parados. Esto lo hace el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Paralelamente proponemos la innovación. Confiamos mucho en nuestros docentes y directivos para que construyan. Ellos saben lo que los chicos tienen que aprender. Tienen total libertad para proponer nuevas ideas”, aseveró.

También remarcó como premisas “empoderar a los chicos”; esto es, preguntarles qué quieren saber, qué los motiva, y el involucramiento de nuevos actores, como clubes, asociaciones vecinales y diversas instituciones en el sistema educativo. En ese plano detalló el proyecto de Escuelas Generativas y la experiencia de “Corazón Victoria”.

“Es una escuela no graduada, flexible, innovadora, con un sistema de evaluación diferente. Cada chico aprende a su ritmo y no hay aulas, comparten un espacio abierto. Los chicos no faltan. Tenemos una alumna, Victoria, que tuvo un problema en una escuela y debía ir todos los días con su mamá a clases. En cinco semanas en la Escuela Generativa ya se anima a quedarse sola. También teníamos tres chicos con dificultades que estaban medicados, y en dos meses pudieron abandonar los tratamientos. Esto generó que los profesionales que los atendían se interesaran en estudiar qué pasa en esta escuela que genera estos efectos. Estamos cambiando las reglas de convivencia. Los chicos están más cómodos. Está funcionando”, reveló.

Sobre el fin último de la escolaridad, Amitrano resaltó que lo crucial es darles herramientas para enfrentar un mundo cambiante y complejo. “Queremos ciudadanos éticos, buenas personas, que se incluyan en una sociedad justa y equitativa. Que lean y comprendan textos y sepan las cinco operaciones básicas, que tengan espíritu crítico y sepan hacer las preguntas correctas”, concluyó.

 

Nota y fotos: Darío Calderón – Prensa Ministerio de Educación.