El doctor en Neurociencia, Mauricio Conejo Hernández, brindó dos capacitaciones destinadas principalmente al Colegio de Psicólogos de la capital puntana. El costarricense compartió algunos de sus descubrimientos sobre la meditación científica. El evento contó además con los aportes de dos referentes mundiales.

Los asistentes también practicaron meditación durante algunos minutos.

Los asistentes también practicaron meditación durante algunos minutos.

Aunque practica meditación al menos cuarenta minutos por día desde hace más 25 años, Mauricio Conejo Hernández es inquieto. Nació hace 51 años en Costa Rica pero vive en Puerto Rico. Estudió budismo zen con maestros japoneses. Tiene una maestría en Diseño de la University de Northumbria en Inglaterra. Luego, su interés por la neurociencia lo llevó a la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, España, donde completó una maestría. Trabajó en el laboratorio del Dr. Thomas Schikorski de la Universidad Central del Caribe y se doctoró en Neurociencia Cognitiva Aplicada de la Universidad Maimónides en Buenos Aires. Fue también profesor asociado de la Escuela Internacional de Diseño de la Universidad del Turabo, y frecuenta el Institute for Meditation and Psychotherapy de Boston (Estados Unidos).

“Tratar de entender mindfulness con el intelecto es como rascarse el pie con el zapato puesto. Hay que sentarse a meditar para experimentarlo”, explicó el neurocientífico.

En la actualidad, la disciplina está avalada científicamente y es utilizada por grandes firmas, deportistas de alto rendimiento, artistas y escuelas porque, entre otros beneficios, reduce niveles de estrés y genera cambios neurobiológicos con una práctica mínima de veinte minutos durante ocho semanas, según aconseja el biólogo molecular Jon Kabat-Zinn, fundador del Modelo de Reducción del Estrés Basado en Mindfulness.

En parte, el auge mundial de la disciplina radica en que el método -al igual que el científico- está basado en la observación. Cerca de 39.900.000 resultados arroja Google cuando se busca “mindfulness”.

“No se necesita tener una creencia en particular para practicar”, señaló Conejo Hernández. Al tiempo que aclaró que esta disciplina contemplativa no es exclusivamente budista pues se mantiene en varias religiones, como por ejemplo, entre los monjes trapenses cristianos.

De visita por segunda vez en la provincia, el neurocientífico puso paños fríos. “Mindfulness no es una moda. Tiene miles de año con nosotros. No es una panacea o una solución para todo. Da muy buenos resultados comprobados con depresión, ansiedad, y trastornos obsesivos compulsivos”, indicó. En tanto que para casos de esquizofrenia no está recomendada, dijo durante la capacitación que brindó durante el jueves y viernes pasado en la ciudad capital. El evento estuvo organizado por la asociación Abriendo Caminos y el Colegio de Psicólogos. En total asistieron cerca de 90 personas. Asimismo, mediante videoconferencias participaron el psicólogo norteamericano Paul Fulton y el catedrático español Vicente Simón, dos referentes mundiales de mindfulness.

Otra diferenciación que planteó Mauricio es sobre el neuromarketing ya que, por un lado, existen estudios rigurosos sobre los hábitos de consumo y, por otro lado, hay una tendencia comercial “a ponerle neuro a cualquier cosa”.

El neurocientífico compartió algunas de las investigaciones en el campo. “Tanto la neurociencia como el budismo están de acuerdo en que no existe un yo permanente porque cambia constantemente y no tiene una forma determinada. Sin embargo, hay una ilusión de que siempre somos los mismos. La red de pensamiento autorreferencial se conoce como default network. Con mindfulness se rompe esa red de base, y se organiza la función del cerebro activando áreas prefrontales como la toma de decisiones, situaciones éticas, memoria, aprendizaje, compasión y nuevas conexiones que desde el punto de vista evolutivo han significado una ventaja”, detalló.

La percepción, mediante ilusiones ópticas, fue otro de los temas que abordó durante la capacitación en suelo puntano. Por momentos, la charla era suspendida para que los asistentes pudieran experimentar algunos minutos de meditación guiada.

La capacitación contó con la participación del catedrático español Vicente Simón.

La capacitación contó con la participación del catedrático español Vicente Simón y del psicólogo norteamericano Paul Fulton.

“Se está tratando de romper el mito de que tenemos cinco sentidos. Por ejemplo tenemos uno denominado proipocepción que permite saber cómo estamos posicionados en el espacio”, indicó. También se refirió a las neuronas relacionadas directamente con el corazón y agregó: “A las neuronas vinculadas con el aparato digestivo se las considera como un cerebro en sí mismas, es una visión muy nueva de la neurociencia hacia estos órganos”.

La tesis de doctorado de Mauricio consistió en investigar la percepción subjetiva del tiempo entre meditadores y no meditadores. “Hay una diferencia considerable. La persona que medita percibe el tiempo como si le rindiera más y lo disfruta más. Siente que está viviendo más plenamente las experiencias de su vida”, sostuvo.

“Si no vivimos el momento presente vamos a sentir que se nos escapa o que siempre andamos agobiados o atrasados. No nos damos el espacio para ver las cosas tal y como surgen”, subrayó.

Mauricio Conejo Hernández es doctor en Neurociencia y visitó por segunda vez la provincia.

Mauricio Conejo Hernández es doctor en Neurociencia y visitó por segunda vez la provincia.

Los efectos de la meditación sostenida han sido comprobando mediante neuroimágenes y detallados estudios. Ronald Siegel, Daniel Goleman, Christopher Germer son otros de los referentes quienes primero comenzaron con prácticas meditativas y después pudieron testearlas en laboratorios. Mauricio también se ha convertido en su propio conejillo de indias. “La ciencia me permitió tener más evidencia de la práctica”, confiesa.

El neurocientífico tiene una hija quien estudia Psicología en California y dimensiona: “En mi relación con mis seres queridos mindfulness ha sido una herramienta invaluable. Definitivamente hay algo liberador en esto: uno se va liberando de las trabas mentales que ha ido cultivando a través de los años y ahora uno las puede dejar de lado más fácilmente y poner las cosas en un contexto más universal. Quizás pueda resumirse en un poco más de compasión para lo demás y para uno mismo”.

 

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Nota y fotos: Matías Gómez.

Corrección: Mariano Pennisi.