María Neder comparte anécdotas junto a importantes escritores que influyeron en su profusa pluma irónica. También recuerda su paso por la provincia donde publicó tres de los ocho libros que componen su obra polifónica. 

María Neder comparte anécdotas junto a importantes escritores que influyeron en su profusa pluma irónica.

María Neder comparte anécdotas junto a importantes escritores que influyeron en su profusa pluma irónica.

De la pluma de María Neder brotan melodías, curvas, fisuras, volcánicas turbulencias, eléctrica pulsión, póker. Es que, además de ser narradora, ensayista e investigadora, en la poesía pudo (y puede) “sentir el temblor/ la otra parte/ escapada por el tejido abierto”.

La escritora nació en Buenos Aires. “El perseguidor” de Cortázar y las rimas de Bécquer la alumbraron desde temprano. En Villa Gesell -año 1976- comienza sus talleres de lectura para adolescentes y ejerce la docencia en nivel secundario. Continúa esta tarea en la ciudad de Mar del Plata. Viaja semanalmente a Buenos Aires para asistir al taller dirigido por Abelardo Castillo, cuenta en la biografía de su sitio web.

En el 84, Neder regresa a Buenos Aires donde ejerce la función pública nacional en la Oficina de Prensa del Ex Ministerio de Obras y Servicios Públicos, y luego en la Secretaría de Turismo de la Nación. Seis años después se radica en Puerto Iguazú, Misiones.  Allí funda la primera Biblioteca Popular “Puro Cuento” con la colaboración de Mempo Giardinelli y el equipo de la desaparecida revista. Además inicia el programa cultural “Cuestión de onda” que diariamente se emitía en Radio Nacional.

_ ¿Qué apareció primero en su vida: la música o la literatura?

_ La música. A los 5 años aprendí a tocar el piano, antes de aprender a leer y escribir. Desde esa edad participé en los conciertos anuales del Conservatorio Thibaud Piazzini (donde estudió Charly García). A los 13 me recibí de profesora elemental de Música.

 _¿Recuerda alguna anécdota o consejo de Abelardo Castillo y Mempo Giardinelli?

_ Son dos nombres diametralmente diferentes en la literatura argentina. Conocí primero a Abelardo, influenció fuertemente en mi escritura, me enseñó muchísimo, con él aprendí las claves del cuento, técnicas narrativas, perspectivas. Es una de las personas que leyó mis cuentos muchos años antes de ser publicados (yo escribía vorazmente desde los 18 años, cuentos, la poesía tenía otro carril, más privado).

En cambio Mempo apareció en el momento en que inicié una gestión cultural, unos cuantos años después. Tenía mi programa literario en Radio Nacional Iguazú y proyecté una biblioteca pública, fuera de los cánones tradicionales establecidos en aquella época. Mempo impulsó mi trabajo sociocultural, viajó a Iguazú, interesado en mis ideas, y me pidió que le pusiera el nombre “Puro cuento” (por su emblemática revista), para dar un impulso al incentivo a la lectura y, obviamente, a su revista ya en vías de desaparecer.

En Misiones, recién mudada, leía cuentos en las plazas públicas, los domingos, además de hacerlo diariamente en la radio. Cuando comprendía que mi función docente iniciaba un camino nuevo, no-formal, fuera de las escuelas, surge la idea de fundar una biblioteca con actividades programadas y deliberada intención de una transformación que luego se instaló definitivamente.

Mempo, dado su rol mediático (rol que en mi camino personal no me seduce), continuó su tarea y pudo ampliarla en la proliferación de lectores públicos, con su Fundación. Conversaba mucho este tema en Iguazú, en largas sobremesas. Obviamente ya pergeñaba cerrar definitivamente su revista.

Son dos personajes prestigiosos que apuntan a tener en la literatura una herramienta totalmente diferente.

Los consejos de Abelardo (que aún mantengo y aplico): “Salir de toda vidriera para poder encarar seriamente la escritura, huir de la fama para apuntar al prestigio del escribir bien”. Es real que los libros que una escribe pueden no gustar por el tema o el estilo, pero también es real la diferencia entre lo que está bien escrito (por tanto ES literatura) y lo que se escribe sólo por publicar.

Abelardo insistía en que mi única atención debía ser escribir y escribir, cada día mejor, “nunca esperar nada del afuera”, reiteraba, las aprobaciones o críticas son ajenas al arte (también lo escribió Rilke y luego Cortázar).

También recuerdo su énfasis al decirme que “será necesario escribir 100 páginas para quedarte con sólo 10 que valgan la pena…”. Estas enseñanzas las transmití con pasión en mis años de talleres en Merlo, tanto para el taller de mujeres adultas que hoy son consideradas escritoras puntanas como para adolescentes, en aquellas tareas extracurriculares en el “Santiago Besso”.

En cambio Mempo tiene anécdotas personales literarias. Abelardo es un maestro de la escritura -yo aprendí con él- pero Mempo sabe cómo usar la literatura para que llegue a la gente, con él aprendí a difundir, contagiar, organizar una biblioteca atractiva, elegir textos: una función demasiado importante también que me fascina en mi faceta docente y siento lograda en su mayor magnitud durante mi etapa en San Luis, con Puerto Almendro. Hoy, desde lejos, puedo verlo mejor: fue un proyecto y acción cultural intenso y abarcativo de diferentes disciplinas que no tuvo una imitación, ni paralelo, no lo hay, hasta ahora. Aunque valen muchísimo la diversidad de actividades que existen. En las ciudades se abrieron casas, surgieron centros barriales culturales, y apuntan a actividades similares. También hay emprendimientos llamados culturales (en realidad actividades redituables) encaradas a nivel comercial (en Merlo sobran los ejemplos). Cabe señalar que en algunas provincias se intentan acciones culturales con eventos espectaculares, sean gubernamentales o institucionales, para mejorar la imagen.

En 1995, premiada con la Faja de Honor de la SADE y por Héctor Tizón, Isidoro Blaisten, María Granata, entre otros, Neder se radicó en Villa de Merlo. Además fue secretaria de Turismo del municipio. Al renunciar a su cargo, crea en marzo de 1997 el programa radial “Puerto Almendro”, ese mismo año Ediciones del Dock edita su primer poemario: “Cuando octubre”.

En marzo del 98 ese espacio literario se materializó en la Casa Puerto Almendro, una edificación de campo con biblioteca para adultos, sala para niños, librería y una habitación para actividades culturales.

Casi una década funcionó Puerto Almendro y fue un faro cultural en la zona.

 _ Cuando vivió en Merlo, ¿cuánto influyeron los escritores puntanos en su pluma?

_ Influenciaron bastante y en varios sentidos o direcciones. Pero antes tengamos en cuenta que en 1994 (cuando me radiqué) no existía un “corpus literario sanluiseño”. Recuerdo mi disertación sobre este tema en la ciudad de San Luis. Teníamos a “los poetas” -y en especial Agüero, a quien se comenzaba a revitalizar recién entonces- y a “los historiadores”. En cierto sentido, parecían más respetados los historiadores. Hago este comentario desde mi visión de la literatura, ese “corpus” que hay que construir y que ¡Borges negaba a nivel argentino!, (una aberración de los años 70 que escuché de su propia boca, en una reunión en Buenos Aires). Volviendo al tema de su pregunta: vi los efectos, el paralelo de la historia como si fuese literatura, la confusión entre lo que es un escritor y una persona que escribe libros sobre de autoayuda, matemáticas, carpintería, geografía o apicultura. Pero, fundamentalmente, vi la universalidad de Agüero y la superficialidad con que era leído en su propia tierra, salvo algunos estudios teóricos que redundan en observaciones más filosóficas que puramente estético-literarias. Por esa razón, llevé mis ensayos comparativos con diferentes poetas universales a México, cuando fui invitada a las “Jornadas lopezvelardeanas” en Zacatecas en 2007.

La poeta es además narradora, ensayista e investigadora. En Merlo fundó Puerto Almendro que funcionó durante casi un década y fue un faro cultural en la zona.

La poeta es además narradora, ensayista e investigadora. En Merlo fundó Puerto Almendro que funcionó durante casi un década y fue un faro cultural en la zona.

_ ¿Recuerda el momento exacto en el que decidió dedicarse de lleno a la literatura? ¿Fue difícil?

_ Recuerdo mis momentos y etapas seminales que posteriormente me plantaron en tierra literaria. Y sí, fue difícil en la medida que me preguntaba si podría llegar a escribir bien, independientemente de mi elección universitaria. Estudié Letras pero así no se es escritor/a. Mi primera instancia fue la lectura selectiva (igual que con la música), fui de cerrar libros de moda porque no me gustaba el estilo del autor. Fui muy lectora, hoy me asombra ver cuánto y cómo. La única base es la lectura. La escritura viene o no viene, cada quien se constituye sólo en un buen lector o pasa al otro lado y es las dos cosas. En general, parece más común que la gente quiera publicar y con eso constituirse en “escritor/a” (¡pero no lee!), paradoja absoluta en detrimento de la literatura.

Hemos escuchado decir “voy a seguir la profesión de poeta (o de escritor)”, causa mucha gracia, hay conocidísimos autores latinoamericanos que se lo propusieron y lograron “éxito”, pero sólo encontramos a los grandes poetas en otro estrato, otra forma de vida. Son y no se lo propusieron, lo hicieron. Como Agüero en San Luis, Juanele, Manauta, Macedonio, Daniel Moyano, Tizón, Ernesto Cardenal, Felisberto Hernánez… Cuando observamos sus vidas y sus obras lo comprendemos claramente. Esto también lo aprendí de Abelardo Castillo: “No busques el éxito, lo único valioso es el prestigio, escribir bien y con respeto”.

_ ¿Cómo describiría usted su estilo?

_ Han escrito más sobre mi estilo poético o, al menos, se ha difundido más. Jorge Boccanera hace alusión en la contratapa de “Fisura de boca” a la ironía, la sensualidad, el juego de palabras como un collage, guiños, voces ajenas, líneas truncas… estoy de acuerdo. También con el análisis profundo que hicieron María del Carmen Colombo y Marcos Silber respecto de mi poesía. Tengo dificultad para autodefinirme o leer analíticamente, pero puedo reconocerme cuando los libros han sido ya editados. Veo ese estilo en la lectura posterior, algo parecido a mirarse de lejos y sin máscaras.

Como narradora, ensayista e investigadora, es necesario aclarar que los estilos cambian según el género literario que aborde. Acuerdo con mis colegas que lo primero es la ironía. Es parte de mi expresión, tanto en la poesía -como se ha dicho- igual que en la narrativa de ficción (cuentos y novelas).

Vale recordar que se llama “estilo a ese decir individual, que define un sonido, un habla, un leguaje personal. Me arriesgo a responder que la metáfora “a priori” es parte de toda mi escritura. La metáfora “a priori” significa el lugar desde donde voy a desarrollar un asunto. Acaso me surja espontánea o intencionalmente o, acaso, está incorporado como parte de mi esencia, como persona y, por eso, se traduce en la escritura.

También está “la fragmentación”, una manera interrumpida, superpuesta, que han expresado Santiago Sylvester, Boccanera (nuevamente), Vicente Muleiro (al presentar mi primera novela en Merlo)… y doy nombres para apoyarme en criterios expresados, pues reitero la dificultad que conlleva autodefinirse. En todo caso: la fragmentación, el encimamiento de tiempos y espacios, la ironía, ese juego de imágenes superpuestas… son parte fundamental de mi estilo porque en mí son formas de mirar el mundo. Aparecen en los textos crípticos igual que al adoptar el “golpe punch” definido por Cortázar, allí ahondo en las crueldades escondidas del ser humano.

En cambio en los ensayos soy extremadamente rigurosa e intencionalmente antiacadémica. Es también el estilo que me interesa en presentaciones de libros, contratapas para otros autores, prólogos, disertaciones y exposiciones.

_ ¿Hay recetas para un buen poema?

_ Lectura, lectura y más lectura, de autores universales y de todas las épocas. Si consideramos su importancia habrá buena escritura. Entender claramente que escribir en verso (así sea una canción) no significa escribir poesía. En nuestro país (también en México) abundan poetas pero falta la poesía.

_ ¿Qué siente que le ha regalado la literatura todos estos años?

_ La vida. La comprensión del ser humano. Una observación más profunda del mundo. El deleite. El pensamiento ético. La importancia e incidencia en lo social y en el comportamiento social. La auto-observación rigurosa.

_ ¿Cómo ve el presente de la poesía en el país?

_ Hay muchas corrientes y ghetos. En general lo veo deprimente ante la realidad de un tiempo donde prima lo mediático. La gente quiere pertenecer a este mundo, escribe algo, imita sin vergüenza y convencidos que eso es ser escritor. Si publican, lo hacen sin ética ni estética. Mientras, por otro lado, están los que escriben muy bien, desconocid@s a quienes no se les da lugar. Y así encontramos más libros de gente que -con dinero- se convierte en “poeta” o “¡escritor!” para mostrarse y hasta viajar a esos encuentros de lectura, hoy, en su mayoría, los nacionales: realmente lamentables, pura vidriera.

La escritora actualmente vive en Salta y viaja con regularidad a Buenos Aires para continuar con sus investigaciones y visitar a sus hijos y nietos.

En Salta desarrolla diversas actividades culturales en escuelas y bibliotecas. “Tengo muchos amigos desde antes de haber vivido en San Luis, excelentes poetas, gente de actividad sostenida y profundo conocimiento literario. Salta es una provincia con impronta cultural donde siempre trabajé. Viviendo en Piedra Blanca fui jurado del Concurso Nacional de Cuentos organizado por la Universidad Nacional de Salta en 1997. Venía desde hace más de 30 años. También tuve el mismo programa radial que en Merlo, diariamente, en la Radio UCA Salta, que enviaba grabado desde San Luis”, cuenta vía email.

_ Si tuviera que elegir tres palabras para resumir su vocación, ¿cuáles elegiría y por qué?

_Palabra 1: Arte, porque la literatura no es intelectualización, el intelecto es sólo una de las tantas herramientas.

Palabra 2: Libertad, porque no existen el tiempo cronológico ni el espacio geográfico, hay un continuo movimiento creativo en libertad de acción.

Palabra 3: Vida, porque amo la literatura alimentándome de la palabra bien escrita y en “vida” tengo “arte”, creatividad en “libertad”.

En la provincia Neder publicó tres de los ocho libros que componen su obra polifónica.

En la provincia Neder publicó tres de los ocho libros que componen su obra polifónica.

_ ¿Le cuesta encontrar el título para sus libros? ¿Está escribiendo alguno nuevo?

_ Son dos preguntas, respondo la primera: No, nunca, en absoluto, los nombres, los títulos, fluyen en conexión armónica.

En cuanto a la segunda pregunta: Sí, siempre, y más desde que dosifiqué la acción sociocultural. En Salta, ahora, con tiempo y libertad para madurar. El próximo continúa la línea de la palabra inserta en la música.

En San Luis, Neder fue becada durante tres años consecutivos por el Gobierno de la provincia, es parte de nuestros escritores prestigiosos, es parte de la Biblioteca de Autores Puntanos y el Mapa de la Poesía de San Luis. Editó las revistas “El tren” (para niños) “El vuelo” (producto de talleres para adolescentes) y “La idea fija”, declarada de Interés por la Secretaría de Cultura de la Nación, con colaboraciones de prestigiosos poetas y narradores locales, nacionales y extranjeros. En 2010 la Universidad Nacional de San Luis publicó su libro-revista infantil “Cooperativismo”. También en Villa de Merlo produjo el programa televisivo “Arte abierto” y los espacios radiales “Puerto Almendro”, “Café recién molido”, “El viaje”, “Round Midnight” y finalmente “Especiales de Puerto Almendro”.

Desde 1997 colaboró con el programa “Alternativa latinoamericana”, en CFRU 93.3 FM, la radio de la Universidad de Güelph, Canadá, emitiendo enlaces telefónicos desde las radios de Villa de Merlo con difusión internacional. En 2014 es incorporada como colaboradora permanente en cultura y sociedad.

Directora artística de la sede Merlo – San Luis del Festival Guitarras del Mundo, becada por el Fondo Nacional de las Artes e investigadora de la Biblioteca Nacional en música y literatura, la voz de Neder figura en cuentos y poemas que integran varias antologías, nacionales y extranjeras.

Neder impulsó importantes tertulias culturales en la provincia, ahora, a la distancia, se toma tiempo para contestar las preguntas que primero escribe a mano en un cuaderno porque, explica, así lo exige su vocación por la palabra.

 _ ¿Extraña San Luis?

 _ Comencé a extrañar “el lugar elegido, Piedra Blanca,” cuando viví la afluencia poblacional. Pero desde antes de radicarme en San Luis, extrañaba Salta. Hay un poema (“Ai, mi yica) en “Cuando octubre”, presentado en 1997 en Merlo, que atestigua estas palabras. San Luis es la provincia donde más tiempo viví, donde más hice a nivel cultural, escribí y publiqué tres libros de los ocho que componen mi obra literaria. Fui premiada, compartí lo que soy, di y recibí.

Estoy muy agradecida a Dios por todo lo vivido en San Luis. No extraño, ciertamente no. Siento la paz de haber llegado al fin a Salta, luego de tan rica experiencia de vida allá.

 

Nota: Matías Gómez.

Fuente: www.marianeder.com.ar.

Fotos: Gentileza.

Corrección: Mariano Pennisi.