En una entrevista realizada por El Diario de la República, la ministra de Ciencia y Tecnología, Alicia Bañuelos, asegura que la red de wifi no está en las condiciones en la que la dejaron en 2011.

La ministra Bañuelos se refirió al estado de la conectividad en San Luis.

La ministra Bañuelos se refirió al estado de la conectividad en San Luis.

Alicia Bañuelos fue rectora de la Universidad de La Punta y ahora se desempeña como ministra de Ciencia y Tecnología.

-Usted ya conoce el terreno donde va a moverse, pero ¿qué le encomendó especialmente Alberto Rodríguez Saá?

-Hacerme cargo de este Ministerio para maximizar el proceso de digitalización que comenzó con Adolfo Rodríguez Saá, cuando hicimos el primer convenio con Canadá para tener un plan estratégico. Después siguió el avance con el gobierno de Alberto, el wifi gratuito y varios proyectos más; es un proceso que no tiene fin.

-La tecnología es actualización permanente.

-Exacto. Se ve a nivel mundial que este proceso de maximización repercute en el producto bruto de los países. Conseguir esa maximización de la digitalización trae beneficios porque hay un círculo virtuoso: las cosas se hacen con más eficiencia, la gente trabaja mejor. Las sociedades más digitalizadas tienen un mayor impacto en el producto bruto, está comprobado empíricamente.

-¿En qué etapa de ese proceso está San Luis?

-Lo tenemos que ver. Tuvo un gran impacto en el acceso a la red. El wifi fue primero un servicio, después estuvo garantizado por ley y finalmente Alberto (Rodríguez Saá) lo consagró como un derecho constitucional. En 2011 el 98% de la población estaba en la fase uno del proceso de innovación. Después vinieron cuatro años en los cuales muchas ventajas se perdieron. Hoy la red de wifi no está en las condiciones en la que la dejamos. El acceso es más dificultoso para la gente. El 70% de los hogares en la actualidad tiene conexión privada. Pasamos de un 14% al 70% de abonados en esa condición. La red dejó de funcionar bien y la gente buscó respuestas en otro lado, gastando dinero. Entonces los más complicados son los que no tienen plata y los que vivimos en el interior, donde no hay privados que quieran invertir en poner banda ancha, que no andan bárbaro, pero son más estables.

-¿Qué hay que hacer hoy en San Luis para volverse a subir al tren de la innovación?

-Primero poner bien la red de wifi. Pero no alcanza con el mismo acceso de 2011, las necesidades son otras. A medida que la gente se apropia de la tecnología, pasa a ser indistinguible. Ya no te das cuenta que la tenés, sabés que está, no pensás más en eso. Pasa lo mismo que con el agua de la canilla o la energía eléctrica. Con la red uno necesita tener conectividad estable y de buena calidad.

-¿Y qué balance inicial puede hacer de la situación tecnológica de la provincia?

-Hoy estamos con una red inestable, debemos tener más ancho de banda. La Federal Communication Comission (FCC) dice que banda ancha es tener 25 megabytes (MB) por segundo. Nosotros en el mejor de los casos tenemos 2 MB.

-¿Igual San Luis sigue liderando en este aspecto dentro del país o ya no?

-San Luis ha liderado por cuestiones filosóficas este proceso. El mundo dice: tenemos que bajar el costo del acceso para incluir a toda la sociedad. San Luis ya lo hizo, lo garantiza en forma constitucional, es gratuito. Ahora tenemos que conseguir el ancho de banda suficiente y que no se caiga. En cuanto al concepto, esto fue hecho en la época de Alberto Rodríguez Saá y era reconocer que el acceso a la red tiene que ser gratuito, todos incluidos, sin gente afuera.

-¿Qué faltó en estos cuatro años para mantener ese estándar de calidad?

-Creo que no se tomaron las decisiones que se debieron tomar, en incluso otras ni siquiera se tomaron. No se prestó atención a la situación de la conectividad, las personas que condujeron el proceso pensaron diferente.

-¿La ULP fue un reflejo de lo que pasó en la última gestión?

-Yo creo que sí. La ULP marcó una política en su momento, acompañando las decisiones del gobernador, y hoy no es lo mismo. De las casi 500 iniciativas que hubo no queda casi ninguna.

-¿Y cuál es la iniciativa que no se aplica y que más le duele que sea así?

-En forma personal que la red no funcione; lo siento en mi trabajo, como toda la gente, yo vivo en San Luis. Viajé mucho al exterior y muchas veces tuve que armar la valija porque la red no funcionaba. Uno puede dar una charla, pero si la red no anda, hay que ir y hacerlo en forma personal. Yo sufrí el deterioro de la red igual que todos los sanluiseños.

-¿Qué significa que el área tecnológica ahora tenga rango ministerial en San Luis?

-Indica una visión de Alberto Rodríguez Saá sobre la importancia que le da al proceso tecnológico. Muchos saben que la tecnología es vital, pero después no están dispuestos a poner el tema en agenda para mejorar la vida de la gente. Este gobernador lo sabe y lo hace, como lo hizo siempre desde que llegó al poder.

-¿Qué es de la vida de la Autopista de la Información (AUI)?

-Depende de este Ministerio, igual que el Instituto de Firma Digital, las cámaras de seguridad ciudadana y la Cédula de Identidad Electrónica Provincial (CIPE). A la AUI hay que actualizarla, ponerle inversión para algunas cuestiones técnicas que tienen un avanzado grado de obsolescencia. Hay que hacer actualizaciones permanentes.

-¿Van de la mano la inversión y la mano de obra calificada? Uno puede tener todo el dinero del mundo, pero quizá a veces falte la capacitación para llevar adelante ciertas iniciativas.

-Sí, claro que van de la mano. San Luis tiene gente idónea. Hubo una adecuación del personal respecto de lo que está pasando, que es una revolución. Hoy necesitamos redefinir la red de wifi para saber que llegamos de manera estable a todos los rincones de la provincia. Queremos estar antes de 2019 como está Alemania, un país que dice que van a tener 50 MB por segundo para todos los habitantes.

 

Foto: El Diario de la República.

Corrección y contenidista: Mariano Pennisi.