El edificio tiene 256 metros cuadrados cubiertos y estará destinado a ampliar la oferta de capacitaciones para beneficiarios y cooperativistas. Las propuestas estarán orientadas a los oficios y especialidades que exigen las industrias, los comercios y las empresas radicadas en la provincia.

El ministro, Gastón Hissa, recorrió este viernes las instalaciones.

El ministro, Gastón Hissa, recorrió este viernes las instalaciones.

La cartera social ajusta los pormenores para inaugurar la Escuela de Formación Profesional, donde ofrecerán programas de capacitación para integrantes del Plan de Inclusión Social y cooperativistas. La obra se emplaza en el predio en la ex Colonia Hogar y tiene un 98% de avance.

El ministro de Inclusión Social, Gastón Hissa, informó que la edificación fue realizada por beneficiarios del Plan, a partir de un convenio con la Fundación UOCRA. “Esta institución los capacitó en un ciclo teórico-práctico y los guió a lo largo de toda la obra”, dijo.

En referencia al edificio, reveló que tiene 256 metros cuadrados cubiertos y más de 62 semicubiertos, donde se realizarán cursos, seminarios y talleres. “El Ministerio hace énfasis en la instrucción de los beneficiarios como puerta de ingreso a mejores posibilidades de empleo”, aseveró el ministro.

Asimismo, Hissa consideró que “sumar conocimientos es un patrimonio de enorme valor que resulta fundamental para los desafíos del mundo laboral actual”. Y sostuvo que “la escuela tendrá la misión de ofrecer un temario que se ajuste a los oficios y especialidades que exigen las industrias, los comercios y las empresas radicadas en la provincia”.

Un salón con paneles móviles:

El ministro detalló que en el edificio funcionarán cuatro aulas equipadas con paneles móviles, “lo que da la posibilidad de armar un gran salón para eventos especiales”.

Además, evocó que en años anteriores se han tocado temas como nociones básicas de cooperativismo, legislación, contabilidad, dinámica de grupo, motivación a la inserción laboral, seguridad e higiene y construcción, entre otros.

En ese sentido, señaló que la oferta de estudios retomará los tópicos mencionados y se sumarán “talleres de gasista matriculado, electricidad domiciliaria, e instalación de aire acondicionado, que son tareas para las que se necesita personal calificado en el contexto local”.

También recalcó que desde el Ministerio “siempre se pone un especial acento en temas relacionados con el funcionamiento de cooperativas, porque es uno de los principales programas de inserción de beneficiarios en el sector privado”.

La obra tiene un 98% de avance.

La obra tiene un 98% de avance.


El origen de una política central:

Las políticas macroeconómicas neoliberales de la década del 90 provocaron una enorme crisis en la Argentina, que eclosionó en 2001. La tasa de desempleo llegó al 21%, a la que debe sumarse el porcentaje de subempleados, lo que arrojaba que el 50% de los argentinos en condiciones de trabajar tenía inconvenientes para hallar empleo.

La tremenda crisis golpeó también en San Luis. En octubre de 2002 la desocupación trepó al 12,6%, que ascendió en el caso de las mujeres al 25%. Otras cifras indicaban que había un 15,6% de personas con necesidades básicas insatisfechas.

En 2003, Alberto Rodríguez Saá es elegido gobernador de San Luis con el 91% de los votos. Decide entonces crear el Plan de Inclusión Social. Un programa abierto y universal para que también se anotaran los que siempre eran excluidos: ancianos, madres solteras, discapacitados, adictos, exconvictos y gente con diversas orientaciones sexuales. Para cada uno se asignó una tarea dentro de sus posibilidades. Lo importante era recuperar la cultura del trabajo.

El 28 de mayo de 2003 se abrió la inscripción al Plan. Inicialmente se anotaron alrededor de 49 mil personas, sobre una población de menos de 400 mil, en ese momento. Uno de los hitos importantes se dio el 6 de junio de 2003 cuando miles de beneficiarios partieron desde la antigua Casa de Gobierno rumbo al Río San Luis para dividirse en parcelas y desmalezar, limpiar y embellecer sus márgenes. En otros sectores, la tarea consistía en forestar, reacomodar banquinas, realizar la limpieza de canales pluviales y mantenimiento en general.

Esta política llegó a los rincones más recónditos de la provincia, con la idea de cambiar una dura realidad y a levantar una de las principales banderas del Gobierno de San Luis: la justicia social. A 12 años de su nacimiento, con la mejora de las condiciones de la economía provincial, el número de beneficiarios bajó a menos de 10 mil. Quienes se sumaron al Plan en un momento de crisis, paulatinamente, encontraron un espacio en el mercado laboral sanluiseño que cuenta con pleno empleo desde hace más de una década.

Nota y fotos: Darío Calderón – Prensa Ministerio de Inclusión Social.

Corrección: Mariano Pennisi.

Contenidista: Rosana Freite.