Por: Héctor Suárez. Reacciones Inesperadas : arranca con  la batalla que protagonizaron brasileños y checoslovacos en Burdeos, en el Mundial de Francia 1938, luego hubo varias reacciones que están marcadas en la historia de la máxima competencia del fútbol. 

Hungría, "la grata sorpresa" de 1954

Hungría, “la grata sorpresa” de 1954

Carnicería en Burdeos (Francia 1938)
El 12 de Junio de 1938, por los cuartos de final de la Copa del Mundo, Brasil y Checoslovaquia disputaron un partido plagado de hechos de violencia. El objetivo era el adversario. Zezé, cumplió una orden que le dio su entrenador Ademar Pimienta, “que Nejedly no toque la pelota”, y a los doce minutos del primer tiempo le quebró brutalmente el tobillo. El delantero checo siguió en el campo de juego porque no existía la posibilidad de realizar cambios. Luego a Brasil le expulsaron  dos jugadores, uno de ellos Zezé Procopio, y se lesionaron  tres; mientras que a los checos le expulsaron  un jugador y dos terminaron en el hospital: Planicka, con una clavícula rota y Nejedly con el tobillo fracturado. El partido finalizó 1-1 y definieron dos días después. Ganaron los brasileños 2 a 1.

Brasil-Hungría, cuartos de final (Suiza 1954)
Este partido se recuerda como “El partido más violento” o “La batalla de Berna”. La batahola se inicia cuando Didí recibió una falta dentro del área rival y, pese a que el árbitro cobró penal para Brasil, Brandaozinho, golpeó a Higdekuti, dejándolo tirado en el piso. Se generalizó el incidente con la participación de suplentes, ayudantes de campo y gran cantidad de hinchas, que obligó a la policía a intervenir y reprimir a jugadores y espectadores. La síntesis del partido: se cometieron cuarenta y dos faltas, hubo dos penales y tres expulsados. Cuando finalizó el encuentro, los espectadores enfrentaron a los policías a botellazos y los jugadores se pelearon a trompadas. Curiosamente, ninguno fue sancionado por la FIFA.

Pisotón de Rooney y cabezazo de Zidane (Alemania 2006)
Jugaban por los  cuartos de final Inglaterra y Portugal y la impotencia de Wayne Rooney hizo eclosión. Iban 17 minutos del segundo tiempo y el delantero  de Manchester United, le pisó los testículos al portugués Ricardo Carvalho y Horacio Elizondo le mostró la roja.  Pero el caso más significativo es el de Zinedine Zidane. El día en que se despedía del fútbol, disputando la final del Mundial, no soportó que el italiano Marco Materazzi lo provocara y el francés le dio un artero cabezazo en el centro del pecho. Otra vez, Elizondo fue el árbitro y apoyado por sus asistentes que le informaron de la acción, expulsó al talentoso francés. Francia perdió por penales frente a Italia. Una mancha para el Mundial y sobre todo para su magnífica carrera.

Robo en Wembley? (Inglaterra 1966)
Inglaterra y Argentina jugaban por los cuartos de final un 23 de junio de ese año y a los 36 minutos del primer tiempo, el capitán Antonio Ubaldo Rattin, encaró al árbitro Rudolf Kreitlein, después de una infracción cobrada contra su equipo y fue expulsado. El argentino quería comunicarse con el referí, pero Rattín no hablaba ni alemán ni inglés, y Kreitlein no entendía el castellano. Aún no se utilizaban las tarjetas amarilla ni roja. El jugador, una vez expulsado, se quedó diez minutos en el campo de juego, argumentando que no entendía lo que el árbitro le decía. Finalmente tuvo que ingresar un traductor para que Rattín se retirara. Antes de retirarse estrujo el banderín del córner, que tenía la bandera de Gran Bretaña.

La secuencia del cabezazo de Zidane, en Alemania 2006

La secuencia del cabezazo de Zidane, en Alemania 2006