Si bien es una bebida, ningún argentino toma mate sólo porque tenga sed. Amigos, enemigos, conocidos, vecinos, novios o familiares, el mate no se le niega a nadie.

Siempre es el momento indicado para tomarse unos mates (Foto: Jesica Flandes)

Siempre es el momento indicado para tomarse unos mates (Foto: Jesica Flandes)

Al menos una vez al día, todos nos vemos obligados a decir “gracias”. No hay casa alguna en la que no haya yerba. Hirviendo, tibio, frío, con o sin palo, dulce o amargo, con yuyitos, cascaritas de limón, de naranja, peperina, menta, poleo o burro.

En la casa o en la oficina, en la facu, la escuela, el parque o el auto. Con tortas fritas, facturas, tortitas o galletitas. No hay tiempo ni lugar exacto para tomarse unos buenos mates, siempre es el momento indicado.

Con tortas fritas, facturas, tortitas o galletitas (Foto: web)

Con tortas fritas, facturas, tortitas o galletitas (Foto: web)

Es la superstición de nunca tomarse sólo un mate para no irse rengo. Es el debate sobre si la bombilla se coloca antes o después de poner el agua. Es la delicadeza de cambiar la yerba y la creencia de que si se devuelve el mate a alguien que no estaba cebando, éste va a recibir un regalo.

Más allá de ser una bebida, el mate es una costumbre, como el asado, las empanadas y el ‘ferné’. Es el siempre presente en todas las reuniones, peñas o guitarreadas.

Los manteles, las letras de los teclados, los escritorios, los diarios, libros y apuntes están todos llenos de yerba. En mañanas y tardes de estudio o de trabajo, en charlas de amigos y familiares, en días de lluvia o de sol, de frío o de calor. Es lo único en lo que nos parecemos los buenos y los malos.

Es el siempre presente en todas las reuniones, peñas o guitarreadas

Es el siempre presente en todas las reuniones, peñas o guitarreadas

El mate es el símbolo de solidaridad que nos enseña a compartir, a respetar los turnos para hablar, y el uno por uno de la ronda. Nos enseña a ser tolerantes cuando la yerba se lava o el agua se enfría, siempre y cuando la charla sea buena.

Todos o casi todos, seguro recordamos el momento en el que pusimos la pava para tomarnos nuestro primer mate. Debe de haber sido un momento muy importante para cada uno, un momento de crecimiento y de revoluciones internas, de reflexiones y de encuentro con uno mismo.

Por esto, queridos argentinos, el mate no es una simple bebida, bueno sí, lo es, pero también es mucho más.

Nota: María Helena Montiel.