Frente a la llegada de la temporada estival, la empresa estatal trabaja fuertemente para crear conciencia sobre el uso y el impacto del recurso, tanto a través de charlas en las escuelas, como en las continuas campañas a través de los medios y redes sociales.

Una hamburguesa necesita 2400 litros de agua para su producción

Una hamburguesa necesita 2400 litros de agua para su producción

En este sentido, se plantean continuamente métodos para activar la conciencia social sobre el recurso hídrico y su cuidado, al igual que algunos aspectos como el impacto del consumo directo e indirecto, mejor conocido como huella hídrica.

Pero, ¿qué es la Huella Hídrica?

Es el volumen total de agua dulce utilizado para elaborar bienes y servicios producidos por una empresa o consumidos por un individuo o comunidad. Esto significa que se puede medir tanto el agua utilizada para producir bienes y servicios, analizando el bagaje de agua que está por detrás, sumado a ello, el agua utilizada por cada uno de los individuos de un lugar específico, teniendo en cuenta los usos del recurso.

El uso directo del agua se refiere a la cantidad de agua utilizada directamente de la canilla o fuente de agua, como la que se utiliza diariamente para bañarse, cocinar, lavar, tirar el agua del inodoro, regar, etc. El uso indirecto es el que está “por detrás” de cada alimento o servicio que se necesita para la supervivencia humana, como la cantidad de litros que son necesarios tanto para producir una rebanada de pan, como vestimenta, muebles, vehículos, etc.

La huella del agua es actualmente un tema que está sobre el tapete de muchas agendas gubernamentales mundiales, al igual que en las organizaciones que velan por el cuidado y promoción del conocimiento sobre problemática hídrica, como la UNWater y la Water Footprint Network.

Esta huella se mide en metros cúbicos por kilo o en metros cúbicos por año. También se mide en litros cuando se hace referencia un período de tiempo corto.

Además de haberse iniciado una difusión masiva en el ámbito global sobre la huella hídrica, también en la provincia de San Luis, la sociedad estatal, junto al Ministerio del Campo, ha iniciado el estudio de la huella hídrica por primera vez en toda Sudamérica para el sector productivo. Este cálculo también se efectúa bajo la asesoría técnica de la Water Footprint Network y de expertos de la FUNAFU en Buenos Aires. El resultado que verá la luz a fin de año, mejorará ampliamente la planificación, concientización y comunicación de la realidad de modo concreto, siendo de gran utilidad para ciudadanos y gobernantes.

Uno de los factores que explican los valores de la huella de agua es el volumen total de consumo, el cual generalmente está relacionado con el nivel de riqueza de un país, lo que explica las altas huellas de Estados Unidos, Suiza o Italia.

Otro factor que puede explicar la existencia de una gran huella son los patrones de consumo. En particular, el consumo elevado de carne influirá de manera directa en un mayor consumo de agua (13 mil litros son necesarios para producir 1 kg de carne de ternera).

Por otra parte, es menester considerar otro factor como es el climático, teniendo en cuenta que en regiones con mayor demanda evaporativa, la necesidad de agua para cultivos es mayor.

Por último, las prácticas agrícolas poco eficientes también afectan en gran escala a la huella hídrica de una zona, ya que considerando que el 70 % del agua dulce que se utiliza es destinada a dicho sector, es necesario innovar y aplicar técnicas que optimicen el rendimiento de un cultivo, con la menor cantidad de agua posible.

La huella hídrica es una herramienta que permite mostrar cómo los factores de consumo afectan al uso y disponibilidad del agua. Esta herramienta debe ser utilizada como tal para, en caso de lugares con poco recurso, optimizar su uso y en el caso de la abundancia reinante en Latinoamérica, gestionarla de modo eficiente, sumándole a ello una mayor y mejor producción para exportar bienes con gran huella de agua.

Nota y foto: Prensa San Luis Agua.