Durante toda la última jornada de la Expo Nuevas Empresas pasaron por el complejo Ave Fénix 35 mil personas. Fue un día intenso y terminó de la misma forma. Ciro y Los Persas fue la banda encargada de ponerle rock al cierre de la primera edición de esta feria, el sábado por la noche.

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Ciro, por segunda vez en San Luis

 

Según informaron los organizadores, más de 10 mil personas estuvieron en el recital que tuvo como teloneros a exponentes de la nueva escena del rock puntano. Los primeros en subir al escenario de Juana Koslay, a las 20:00, fueron los chicos de la Escuela del Rock.  Son niños que conmueven por la pasión e intensidad que le ponen a cada tema. Las influencias musicales de su mentor, Pappo Balagué, hacen de esta pequeña gran banda un verdadero culto al rock and blues argentino. Le siguió Morbo, un trío lleno de covers en plena búsqueda de identidad musical. Luego, Puras patrañas mostró lo que los amantes del rock puntano buscan: una buena banda para comenzar a seguir siempre. El cantante es un excelente showman y el músico en primera guitarra le pone la cuota de talento para convertir a Puras Patrañas en referente de la escena local.

Puras Patrañas, buenos sonidos locales

Puras Patrañas, buenos sonidos locales

Mientras el estadio iba a tomando color con banderas y fanáticos de Los Piojos, se pudo escuchar a Tía Mecha de Villa Mercedes. El final llegó con La Manija de Don Níspero, un grupo ya reconocido entre los puntanos, con buenas fusiones de ritmos latinoamericanos y rock y el color e intensidad otorgados por una mujer en la batería. Vorsoto y La Pavota fue quien le abrió la puerta a Ciro y Los Persas que llegó cerca de las 23:00.

La Manija de Don Níspero y una fusión interesante

La Manija de Don Níspero y una fusión interesante

Hace seis años, Los Piojos, la banda que creó Andrés Ciro Martínez, pisó por primera vez suelo puntano con el mismo y tan sentido éxito que se vislumbró el sábado a la noche, con la nueva formación del músico de El Palomar.

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“Muchas gracias Ave Fénix” fue lo primero que dijo el músico a los presentes

 

El “ritual piojoso” se produjo con espectadores de todo el país que llegaron temprano al Ave Fénix. Mientras los asistentes preparaban la escena para que comenzara el recital, empezaron a caer algunas gotas que predecían una gran tormenta. Habrá sido el ritual o la mística del momento, pero cuando Ciro apareció en el escenario, la luna llena se dejó ver entre los pinos del complejo. El viento se llevó las nubes y la noche se llenó de rock.

Con “Antes y después”, del primer disco de esta nueva formación, abrió el recital que conmovió a público de todas las edades. Con un repertorio que varió entre clásicos y temas de los dos discos de Ciro y Los Persas.

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Clásicos y los de ahora, en un show de casi dos horas

 

Hasta hubo un invitado especial. Alejandro Ciro Martínez, el pequeño hijo del cantante, hizo de baterista en “Mírenla”. La gente bailó, saltó y cantó hasta pasada la medianoche y Ciro desmostró que el rock piojoso nunca muere y nunca decae, igual que su actitud y performance sobre escena.

Nota: Gisela Perroni

Fotos: Marcelo Larcerda  / Douglas Cabrera/ Noelia Domínguez