Se trató de un certamen de programación que tuvo sedes en ocho países simultáneamente. La Universidad de La Punta (ULP) fue sponsor de la actividad; además, perfiles de la casa de estudios compitieron en la propuesta. Asimismo, se presentó el proyecto Mi Próximo Colectivo y la Red de Estaciones Meteorológicas (REM).

El pasado fin de semana, durante 36 horas, más de 100 jóvenes de Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, México, Perú, Bolivia y Uruguay, desarrollaron aplicaciones como parte de la hackathon ‘Desarrollando América Latina’ (DAL), un certamen organizado por la ONG Wingu. Es la segunda edición consecutiva que convoca a ciudadanos, instituciones y gobiernos para la creación de soluciones innovadoras para problemas sociales de cada región. La Universidad de La Punta (ULP) participó de la propuesta como sponsor junto a firmas como Google, Cablevisión, Fibertel, UNICEF, entre otras. La actividad comenzó el sábado a las 9:00 y culminó el domingo a las 21:00.

La casa de estudios puntana, también, puso a disposición datos de la Red de Estaciones Meteorológica (REM) y del proyecto Mi Próximo Colectivo para que los participantes interesados programaran sobre esas plataformas; al tiempo personal especializado de la ULP participó en el desarrollo de aplicaciones. En Argentina, DAL tuvo sede en el Centro Cultural San Martín de la ciudad de Buenos Aires. Allí, los especialistas puntanos desarrollaron una aplicación para Mi Próximo Colectivo, plataforma que permite conocer el recorrido, la velocidad y la ubicación exacta de los vehículos de transporte interurbano público de San Luis. La aplicación que se trabajó en el hackathon se centró en adaptar la plataforma para su uso mediante teléfonos inteligentes y dispositivos móviles.Se desarrolló sobre Windows Phone. El equipo de la ULP estuvo compuesto por Juan Ignacio López, Mariano Luzza, Federico Pereyra, y Emiliano Moyano.

Durante el hackathon los participantes subieron las aplicaciones a la plataforma Github, un repositorio público de código abierto que tiene una wiki cuyas páginas pueden ser editadas por múltiples usuarios. Para hacer frente a las 36 horas de programación, hubo sesiones de masajes para los participantes y una atención especial. “Para distender a los participantes el espacio en donde se desarrolló el hackathon estaba compuesto por pufs, mesas de ping pong, y hubo un show de un mago que visitó a cada grupo de programadores realizando trucos tecnológicos para que se sintieran cómodos, distendidos y motivados”, detalló Mario Roset, codirector de Wingu, sobre la experiencia en Buenos Aires.

Las temáticas que se presentaron fueron muy diversas: desde problemáticas de ciudad, derechos del niño, rendición de cuentas, salud, seguridad ciudadana y transparencia legislativa. El jurado en la capital argentina estuvo integrado por Sandra Crucianelli, periodista, Andrés Bursztyn, ingeniero, y Juan Ignacio Belbis, consultor e investigador en políticas públicas digitales. Los 24 equipos seleccionados en los ocho países que se desarrolló el hackathon tienen la oportunidad de seguir trabajando en la aplicación durante una semana más para llegar a la DAL Camp en marzo 2013, donde la herramienta desarrollada será evaluada por un jurado internacional. Después de deliberar se elegirán las tres mejores aplicaciones de cada país. El primer lugar ganará $ 2,000 USD; el segundo lugar $1,000 USD; y el tercer lugar $500 USD, con el compromiso de seguir desarrollando su aplicación después del evento con el apoyo del coordinador local de DAL.

Los mejores de Argentina 

El primer puesto fue para el equipo ‘Chicos con Problemas’, integrado por María Laurenz, María del Casal, Carolina Hadad, Martín Versinelli, Santiago Palladino y Boris Krygel. Se planteó una aplicación de juegos para chicos con retraso madurativo, autismo, síndrome de Down, síndrome de Angelman, entre otras discapacidades. “Los juegos digitales actuales no contemplan las dificultades de estos niños, lo juegos duran muy poco, por lo cual requieren la supervisión permanente de los padres y les resta independencia. Estos juegos no les enseñan a los chicos, ni les sugieren cómo corregir un error”, contó Marina Laurenz, psicopedagoga de la fundación Asemco (Asistencia Educativa en Modificación de Conducta). Para hacer frente a la problemática, desarrollaron una aplicación que une objetos centrados en las habilidades cognitivas y que irá cargando métricas relacionadas con el desempeño del niño: porcentaje de éxito, en qué juegos y en qué nivel presentó mayor dificultad, distracciones, cantidad de respuestas correctas, etc.

Wingu, su razón de ser

La ONG fue creada hace cuatro años y está conformada por doce integrantes, es la única en la Argentina que ayuda a otras ONGs a usar mejor Internet y la tecnología, a través de desarrollos a medida y capacitaciones gratuitas. La organización está integrada por profesionales de distintas disciplinas con diferentes características y experiencias. “Wingu tiene como objetivo reducir la brecha de acceso a la información de relevancia social, que sea de fácil acceso al ciudadano común”, precisó Mario Rosset.

Informes: ciu@ulp.edu.ar

El equipo puntano en plena competencia.

El equipo puntano en plena competencia.