Grande, muy grande, bella, demasiado hermosa, brillante, casi enceguecedora y muy cerca; así se dejó ver la Luna en los últimos minutos del sábado y en los primeros del domingo. Un fenómeno que se repetirá dentro de 17 años, maravilló a los puntanos que contaron con el privilegio de ver como pocos el espectáculo natural.

Fuente de adoración e inspiración en la historia de la humanidad, el satélite natural del planeta acompañó cada cambio de este en los últimos miles de millones de años.  El poeta Jaime Sabines escribió que “la Luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía”. En la noche de domingo dejó ver su inmenso brillo y desnudez que sólo los puntanos, por este cielo claro, limpio e interminable, pudimos disfrutarla en su plenitud.

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Grande y brillante, el espectáculo se repetirá dentro de 17 años.