CONMEMORACIÓN
Rosenda Quiroga: 95 años de una ausencia que no pudo borrar su legado
San Francisco del Monte de Oro, recordó a una de las mujeres fundamentales de su historia cultural y educativa. A 95 años de su fallecimiento, la figura de la docente y escritora vuelve a convocar a la memoria colectiva, como símbolo de vocación, conocimiento y amor por la educación y la identidad puntana.

Rosenda Quiroga, maestra, escritora y mujer comprometida con la educación y la cultura, forma parte del patrimonio humano e intelectual que San Luis tiene el compromiso de preservar y transmitir a las nuevas generaciones. Ella legó a todos los sanluiseños mucho más que su obra: dejando una huella en la memoria de los pueblos. Ayer, 2 de noviembre, al cumplirse el 95º aniversario de su fallecimiento, su figura volvió a ocupar un lugar de encuentro entre la historia, la educación y la cultura, en una emotiva ceremonia que permitió renovar el reconocimiento a una mujer cuya trayectoria merece seguir contando.
Nacida el 1º de marzo de 1869 en San Francisco del Monte de Oro, Rosenda Quiroga fue una de las grandes referentes de la educación provincial. Se graduó como Maestra Normal a fines de 1889 y desarrolló una extensa trayectoria de aproximadamente cuatro décadas, en las que ocupó cargos docentes, directivos y trabajó incansablemente por el fortalecimiento de la enseñanza pública. Su compromiso iba mucho más allá de las aulas.
Fue escritora, periodista, corresponsal de diarios y revistas de la Capital Federal y de distintos puntos del país, además de conferencista y promotora de iniciativas culturales. Colaboró con publicaciones como La Nación, Caras y Caretas, Revista Lafinur, Tribuna Libre, Ecos del Norte y Reflejos del Terruño, entre otras.

Uno de los capítulos más significativos de su legado fue la creación, junto a sus alumnos, del Centro Acción y de la revista Reflejos del Terruño, un espacio destinado a promover el pensamiento, la literatura y la actividad cultural de San Francisco del Monte de Oro. Aquella iniciativa revela a una mujer adelantada a su época, convencida de que la educación y la cultura eran herramientas esenciales para el crecimiento de una comunidad.
Su mirada pedagógica también fue innovadora. Incorporó nuevos métodos de enseñanza, impulsó actividades recreativas y promovió experiencias educativas que vinculaban a los estudiantes con su entorno. Su trabajo contribuyó a consolidar la formación docente en el norte provincial y a fortalecer la historia educativa de San Luis. Rosenda no solamente enseñó a leer y escribir: ayudó a formar ciudadanos, alentó el pensamiento y defendió el acceso al conocimiento como una posibilidad de transformación social.

Un homenaje que volvió a reunir a la comunidad
La conmemoración de los 95 años de su fallecimiento tuvo lugar en un emotivo acto institucional y cultural que reunió a autoridades, representantes de instituciones educativas locales y vecinos, en una jornada atravesada por el respeto, el reconocimiento y la memoria. El encuentro comenzó con la entonación del Himno Nacional Argentino y continuó con lecturas alusivas a cargo de la señora Elena Tobares y la licenciada María Quiroga, quienes aportaron sus palabras para recordar la vida y el legado de esta destacada educadora.
Uno de los momentos más significativos fue el descubrimiento de una placa conmemorativa, en el marco del Año de la Educación, una oportunidad para reafirmar el valor de quienes dedicaron su vida a transmitir conocimientos y abrir caminos para las nuevas generaciones.
La jornada también tuvo un espacio especialmente dedicado a la creación literaria. Se homenajeó a la escritora Olga Ester Castaño, con la entrega de un diploma en reconocimiento a su poema dedicado a Rosenda Quiroga, que fue leído por la propia autora, en un gesto que enlazó dos generaciones de mujeres unidas por la palabra y el amor por la cultura.
El cierre artístico estuvo a cargo del Ballet ‘Estirpe Gaucha’, que ofreció un número folclórico, aportando música, danza y tradición a una celebración que culminó con un refrigerio compartido.

La casa que guarda mucho más que recuerdos
El legado de Rosenda también permanece vivo en su antigua vivienda, hoy convertida en la Casa Museo que lleva su nombre, en San Francisco del Monte de Oro. Este espacio conserva muebles, fotografías, documentos, libros y objetos personales que permiten reconstruir parte de su historia y acercarse a la vida cotidiana de aquella época. La casa, que perteneció a la familia Quiroga-Molina, fue adquirida por el municipio en 1998 y transformada en museo en 2003. Además, fue declarada Bien de Interés Cultural Provincial, reafirmando su valor patrimonial e histórico. Visitarla es mucho más que recorrer una antigua vivienda: es encontrarse con una parte fundamental de la historia educativa y cultural de San Luis, con una mujer que hizo de su vocación una forma de vida.
A 95 años de su partida, Rosenda Quiroga sigue presente. Vive en las páginas que escribió, en las generaciones que ayudó a formar, en las instituciones que llevan su nombre y en la memoria de un pueblo que reconoce en ella a una de sus grandes mujeres.
