EN SAN LUIS LIBRO
Raquel Barrionuevo presentó ‘¡Mancha! Relatos fenixados’, un libro entre la memoria y lo fantástico
La escritora compartió su nueva obra narrativa en el Antiguo Templo de Santo Domingo. El libro reúne relatos que combinan elementos fantásticos, costumbristas, exploran los vínculos, las emociones y las distintas formas de transitar la realidad o los duelos.

La memoria, la imaginación y las experiencias cotidianas atraviesan ‘¡Mancha! Relatos fenixados’, el nuevo libro de la escritora Raquel Barrionuevo, que fue presentado este viernes a la tarde, en el Antiguo Templo de Santo Domingo, donde funciona San Luis Libro, en la ciudad de San Luis.
La autora estuvo acompañada por la actriz y escritora María Celeste Domínguez, responsable de ‘Mito’ Estudio de Diseño, que editó la obra, y por la escritora y docente Zulma Fernández, autora del prólogo. Durante el encuentro cultural, Fernández presentó a Barrionuevo ante el público y leyó algunos de los relatos.
La publicación propone un recorrido por historias en las que conviven recuerdos, infancias, situaciones reconocibles y sucesos que desafían las certezas. Con una narrativa que alterna entre lo fantástico y lo costumbrista, Barrionuevo parte de escenas de la vida diaria para explorar emociones y aspectos sutiles de la experiencia humana.
En el prólogo, Fernández vincula esa transformación de lo cotidiano con el concepto platónico de mímesis, entendido no como una reproducción literal de la realidad, sino como una reelaboración artística, simbólica, atravesada por la mirada y el estilo de quien escribe.
Los relatos, señala la prologuista, pueden despertar risa, temor, emoción o desconcierto. A través de una escritura sencilla, intrépida y ligera, la autora construye personajes y situaciones que, detrás de su aparente familiaridad, revelan nuevas lecturas.

Escribir entre lo vivido y lo imaginado
Tras la presentación, Barrionuevo describió la emoción de compartir sus textos y destacó el vínculo que se genera con quienes escuchan. “Me sentí muy emocionada porque cuando le pongo voz a estos textos le pongo todo el cuerpo”, expresó.
También agradeció la presencia y la escucha atenta del público, a las que definió como una forma de retroalimentación para quienes escriben.
Al referirse al proceso creativo, explicó que la memoria suele funcionar como chispa de la inspiración, aunque no siempre constituye un registro fiel de lo sucedido. “A veces el punto de partida es la memoria, pero también me pregunto si ciertos detalles los estoy creando o recreando porque a veces el mismo texto pide un poco más de vuelo, aunque sean relatos”, señaló.
En esa búsqueda, la imaginación adquiere un papel central. La autora contó que no siempre consigue aceptar la realidad tal como se presenta y que, al escribir, busca incorporar elementos mágicos o diferentes que la ayuden a sobrellevar la rutina y los duelos.
Uno de los relatos del libro, dedicado a su madre, estuvo atravesado especialmente por esa experiencia. Según contó, la escritura del texto le demandó poco tiempo, pero encontrarle un cierre le llevó más de un año.

“Tuve que reescribir o cambiar varias veces los finales”, recordó. Finalmente, consideró que la historia no necesitaba una resolución explícita, porque también es el lector quien puede encontrar nuevas interpretaciones, sobre todo cuando los personajes presentan zonas de ambigüedad.
La autora reconoció que esta forma de abordar las historias marca una diferencia respecto de sus etapas anteriores, aunque mantiene la impronta de su prosa exquisita. En el nuevo libro, explicó, conviven finales contundentes, en los que la realidad se impone, con otros desenlaces más abiertos. “Ahora creo que soy más breve o suelta con algunas temáticas, pero manteniendo mi estilo y límites”, afirmó.
Al referirse al relato que aborda la historia de un suicidio, Barrionuevo reflexionó sobre el impacto de estas experiencias en el entorno: “Todos llevamos en nuestro haber algún septiembre amarillo en nuestras familias o ancestros y creo que es uno de los duelos más difíciles de transitar”, expresó.

Un libro que también volvió a escribirse
El proceso de creación de ‘¡Mancha! Relatos fenixados’ tuvo, además, un episodio que terminó por dialogar con el propio título. Barrionuevo contó que suele escribir en papel, porque disfruta observar cómo se forman las letras, una costumbre que la llevó a acumular manuscritos y archivos sin demasiado orden.
En una ocasión, al no encontrar el borrador de ‘Mancha’, decidió reescribirlo, o ‘fenixarlo’, en alusión al ave fénix y su capacidad de renacer de las cenizas. Sin embargo, mientras avanzaba con esa nueva versión, apareció el texto original que estaba buscando.
En este sueño creativo, la autora también destacó el acompañamiento de María Celeste Domínguez durante el trabajo editorial. “El trabajo de Celeste es sumamente recomendable porque ella no solo trabaja con la obra sino que te aconseja y te ofrece todo lo que tiene en su haber de conocimientos y experiencias como artista”, sostuvo. Y agregó que esa colaboración le permitió descubrir nuevas posibilidades para el libro.

Una trayectoria entre relatos y poesía
“Soy Raquel Barrionuevo, soy feliz porque escribo”, afirma la autora en la contratapa de la publicación, donde también repasa su vínculo con la literatura, iniciado en el taller Silenciosos Incurables.
Su producción incluye el poemario ‘Todos mis perros’ y el libro de relatos ‘Fly’s city y otras divagaciones’, su última publicación antes de la pandemia, además de su participación en las antologías del grupo literario ‘Cuatro Pasos en las Nubes’.
A lo largo de su recorrido, obtuvo distintas distinciones y participó en compilaciones. Su relato ‘Un hombre tercerizado’ fue seleccionado para la Primera Antología de Ciencia Ficción Puntana, ‘Colipucifa’, mientras que ‘Ortiz, pescado tic-tac’ recibió una distinción en un concurso de relatos breves organizado por el Banco Supervielle.
También integran el libro ‘Cuyo en Letras’ sus textos ‘Todos los No de la Pericana’ y ‘Estamos invitados’. Por su parte, ‘Nidos de pititorra’ forma parte de la antología de los concursos Antonio Esteban Agüero y Polo Godoy Rojo, editados mediante San Luis Libro.
