CLAUDIO POGGI

“Las empresas de base tecnológica tienen que ver cómo proteger los datos personales del ciudadano”


El Gobernador apuntó al costado humano que puede ser afectado por la inteligencia artificial: “Las experiencias comparadas en esta materia son muy enriquecedoras, y creo que se pueden sacar muchas conclusiones, pero, a su vez, hay que pensar para adelante”, les pidió a los asistentes al Congreso de Redes de Gobierno y Ciudades Inteligentes que se lleva a cabo en La Punta.

El gobernador Poggi durante su discurso de apertura del Congreso de Ciudades Inteligentes.

En su discurso de apertura del Congreso de Redes de Gobierno y Ciudades Inteligentes, el gobernador Claudio Poggi se extendió sobre lo que significa la inteligencia artificial y su impacto en el mundo de hoy, aportando una visión humana, en la que el ciudadano sea la prioridad en medio de los avances tecnológicos.

“Yo le digo a cada ministro que asume un rol que tiene que dividir su día, su semana o su mes en tres partes. No necesariamente cada día. Un tercio en la diaria, atender las reuniones, atender las audiencias, hacer las reuniones internas de equipo, la burocracia sana. Un tercio es pensar hacia adelante, anticiparse al futuro. Y otro tercio es comunicarle a la sociedad qué hizo en los otros dos tercios, porque el ciudadano no tiene por qué imaginarse qué está haciendo un funcionario público. Ni idea si no lo comunicás. No marketing politiquero, comunicación de las acciones del Estado”, comenzó su alocución.

Agregó que en su gestión “la visión que tenemos es poner a la educación en el centro de nuestras políticas públicas. La educación ‘aggiornada’ a los tiempos, modernizada, en un país en donde no se habla mucho de educación. Y la verdad que un pueblo educado es libre, un pueblo educado conoce sus derechos y sabe cómo ejercerlos. Un pueblo educado conoce sus límites también, sus obligaciones, su responsabilidad, y sabe a qué atenerse si las transgrede. En un pueblo educado aparecen los emprendedores, los innovadores, los buenos gobernantes”.

Luego de contarles a los visitantes que San Luis está desarrollando 50 políticas educativas, se metió de lleno en un tema que lo apasiona, la inteligencia artificial: “Ha llegado sin pedir permiso, ¿no? Irrumpió en nuestras vidas y en nuestra forma de gobernar y tomar decisiones, no tapamos el sol con las manos, es decir, no la negamos. Pero tampoco reemplaza todo. Le hemos dado en salud una visión humana al uso de la inteligencia artificial. Hay que usarla, sí, pero con un criterio humano”, aseguró.

“Cuando asumimos, y esto es una regla general para todo el país, la mitad de los chicos de la primaria no comprendían lo que leían. Imagínese qué consigna le van a dar a la IA para que tengan una buena respuesta y comprender lo que les responde, por ejemplo. Entonces nos dejamos ayudar por especialistas en el tema, como Ana María Borzone, una especialista en alfabetización inicial. Formamos nuestros recursos humanos, docentes capacitadores que multiplican su conocimiento en las escuelas, aplicamos un método nuevo, novedoso, que entusiasma a los chicos y ordena también al docente”, describió el Primer Mandatario.

Y comentó los resultados. “La primera medición nos daba que solamente el 35% de los chicos de 1º, 2º y 3º grado comprendían lo que leían mínimamente. El 65% no. Si no arrancamos por ahí, no podemos hablar ni de tecnología ni de IA ni de nada. Entonces, implementamos un programa que se llama Comprensión Lectora. Medimos todos los años, y en este, después de aplicar ese método, en el 1º ciclo del primario, 1º, 2º y 3º grado, chicos de 6, 7 y 8 años, en 2 años, ese 35% se transformó en un 85%”.

Por eso remarcó que “si vos no das una consigna clara, humana, a la tecnología, y no comprendés lo que te devuelve la tecnología, porque no comprendés lo que leés, estamos en el horno”.

En cuanto a los directivos y los docentes, reconoció que “obviamente que se asustaron con la IA. Los chicos van a saber más que nosotros, nos van a dar clase a nosotros. Entonces buscamos diferentes opciones de instituciones académicas nacionales que tuvieran programas integrales. Y la que más se arrimaba y coincidía con nuestra visión fue la Universidad Austral. Hicimos un acuerdo a principios de este año y lanzamos una experiencia piloto para ellos por su masividad”, contó.

Así surgió, con el apoyo de la Provincia, una diplomatura en Inteligencia Artificial para la Enseñanza y la Innovación, o sea inteligencia artificial y educación. “Ahora, priorizamos la educación con conocimiento de tecnología, no la tecnología aplicada a la educación. Priorizamos transmitir, convocar a una universidad en la que haya especialistas en educación y que usen la tecnología para potenciarla, y no al revés”.

Para Poggi esa es la visión humana del uso de la tecnología. “La IA entra al aula por el docente, Pero para eso hay que capacitar al docente, darle las herramientas de IA necesarias para que pueda planificar su clase, para que pueda corregir. La regla general es que la IA no reemplaza al docente, el docente sigue siendo el centro del aula, excepto el docente que no use IA”, aseguró.

“Todo el mundo tiene que usar IA para potenciar su trabajo, no para reemplazarlo. Esa es la visión que le hemos dado en San Luis desde el punto de vista de formación de recursos humanos en el uso de la tecnología. En San Luis apostamos a la articulación pública-privada, no solamente con las empresas de base tecnológica, sino con todas las actividades económicas. Hemos sancionado una ley que promociona y estimula las inversiones en todas las actividades económicas, incluidas las empresas tecnológicas, que se llama RIPEE. Es una exención de impuestos provinciales para inversiones que generen empleo en la provincia durante 15 años”.

Reconoció que ayuda mucho tener “una provincia muy conectada, con muchísima infraestructura digital, lo que llamamos la Autopista de la Información. Es una política de Estado que viene de hace 25 años, y que los sucesivos gobiernos, con improntas propias, la han ido alimentando, enriqueciendo, potenciando. Tenemos una gran infraestructura digital pública y privada”.

“O sea que la base está, falta quizás gestionar mejor los datos. Yo soy un promotor de trabajo en equipo y de pensar a largo plazo. Donde más hay que trabajar, y esto es un desafío, es en unir la base de datos, aunque primero hay que cargar esos datos. Lo que percibo es que, por lo menos en la parte pública, hay mucha resistencia a cargar los datos porque no logran dimensionar qué beneficio tiene si hace años que vienen usando la libretita”, dijo el Gobernador, quien agregó, dirigiéndose al auditorio, que “cuando ustedes ofrezcan un producto tecnológico, tiene que ir acompañado con un facilitador que hable el mismo idioma del destinatario que va a cargar los datos”.

Y puso un ejemplo: “Si ustedes quieren ofrecer una historia clínica digital única, que en San Luis ya le tenemos, tienen que incorporar un médico que está usando ese sistema y que explique por qué conviene cargar los datos del paciente. Porque implementar un sistema, por más que haya una voluntad política enorme del gobernante, si no se hace abajo, no tenés datos”.

“Ahora, supongamos que tengamos todos los datos cargados. ¿Cómo nos protegemos de que no nos violenten la intimidad de una persona, de un ciudadano, con la IA?”, se preguntó, y agregó: “Supongamos que yo dicto decretos otorgando subsidios de medicamentos a personas que no tienen cobertura social, entonces yo, por una inversión a partir de un cierto monto por prótesis o medicamentos oncológicos, o tratamientos especializados. Hacemos la compra por un sistema transparente de compulsa de propuestas y le damos el bien en subsidio al ciudadano, al paciente. Eso es un decreto, ¿Y ya pasó a formar parte del historial de la IA o no?”, dejó a modo de pregunta.

Y amplió el tema: “Está el dato. Ahora, ¿Cómo sé yo que una empresa, otro laboratorio que chupe esa información, no le manda a la mamá que tiene el hijo enfermo grave que ellos tienen otro medicamento más barato y mejor que vaya a reclamar a quien le otorgó el otro medicamento? Se metió en la familia, se metió en la enfermedad, en la angustia de una madre. Entonces, me parece que también las empresas de base tecnológica tienen que pensar cómo protegemos los datos íntimos de la persona. La IA se mete en todos lados”.

Por eso pidió a los presentes que “las empresas de base tecnológica tienen que hacer su aporte para ver cómo se protegen los datos personales del ciudadano, algo que está previsto en la Constitución, pero la IA no le va a dar bolilla a nada, se mete. Puse ese ejemplo de los medicamentos, pero estamos trabajando para tener buenos datos y ahora que los tenemos, viene la IA y nos los chupa”.

Finalizó diciendo que “cada uno va a contar su experiencia, y eso es muy bueno, porque, a lo mejor en otro lugar no lo estamos haciendo, o lo estamos haciendo diferente, y eso es mejora. Las experiencias comparadas en esta materia son muy enriquecedoras, y creo que se pueden sacar muchas conclusiones, pero, a su vez, hay que pensar para adelante. ¿Cómo seguimos con todas las nuevas fortalezas y amenazas que plantea la IA? No tapamos el sol con la mano, pero seguimos dando una visión humana y de respeto a la intimidad de las personas en el uso de la inteligencia artificial o en su abuso”.



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