FERIA NACIONAL DE CIENCIAS
Cómo calefaccionar una escuela con un sistema único en el mundo
Valentín Colinecul, alumno de tercer año de Puerto Madryn, presentó junto a su profesora de Matemática un proyecto que busca resolver una problemática concreta de las escuelas patagónicas: la falta de calefacción suficiente durante el invierno. La propuesta utiliza una torre de sales fundidas y energía solar concentrada para generar calor de manera autónoma y sin combustibles.

En las escuelas de la Patagonia, las bajas temperaturas forman parte de la vida cotidiana. En Puerto Madryn, un grupo de estudiantes decidió transformar esa realidad en una oportunidad para aplicar los conocimientos aprendidos en el aula y buscar una solución innovadora. “Nuestro proyecto trata de una manera de calefaccionar la escuela, innovando, con energías renovables, con algo que no se hace en el mundo, sin contaminar y de manera que se pueda mantener en el tiempo”, explicó Valentín Colinecul, alumno de tercer año, durante su participación en la Feria Nacional de Educación que se desarrolla esta semana en el Cine Teatro San Luis.
El proyecto surgió a partir de una necesidad concreta de su propia escuela. “En nuestra escuela pasamos frío. En la Patagonia se pasa frío. Tenemos acceso a calefacción por aire, pero generalmente no da abasto”, contó Valentín. Junto a su profesora de Matemática comenzaron entonces a buscar una alternativa y llegaron a la propuesta de utilizar una torre de poder solar concentrado o torre de sal.
A diferencia de los tradicionales paneles solares fotovoltaicos, el sistema utiliza heliostatos —espejos automatizados— que siguen la posición del sol y reflejan su luz hacia un punto central ubicado en una torre. Allí, una mezcla específica de sales alcanza altas temperaturas y permite almacenar energía en forma de calor. El calor acumulado es utilizado posteriormente para calentar agua y generar vapor, que circula hacia radiadores ubicados en la escuela. La propuesta busca que el sistema pueda continuar calefaccionando incluso cuando no hay sol, aprovechando el calor almacenado.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es que los estudiantes aplicaron contenidos de Matemática de tercer año para diseñar y dimensionar el sistema. Utilizaron, entre otros recursos, el Teorema de Pitágoras para calcular las trayectorias de los rayos de luz desde los heliostatos hasta la torre, además de funciones lineales para analizar la temperatura que alcanzarían los radiadores.
La maqueta presentada en la feria reproduce a escala el sistema que los estudiantes proyectaron para una escuela de 420 metros cuadrados, con una torre de aproximadamente 15 metros y 139 heliostatos de 1,2 metros cuadrados cada uno. También estudiaron las características de las sales necesarias para el funcionamiento de la torre. No se trata de sal común, sino de una mezcla específica compuesta por tres quintos de nitrato de sodio y el resto de nitrato de potasio, seleccionada por sus características para el almacenamiento térmico.
Valentín explicó que el proyecto busca ir más allá de una experiencia escolar. “Hemos tenido entrevistas con ingenieros chilenos del Cerro Dominador y esto es todo para hacerlo de verdad”, señaló. Además, contó que la iniciativa fue declarada de interés municipal por el Concejo Deliberante de Puerto Madryn.
Según los cálculos realizados por los estudiantes a partir de costos consultados con empresas, la inversión inicial del sistema se ubicaría entre los 19.000 y los 31.000 dólares. La propuesta apunta a que esa inversión tenga una vida útil prolongada y que, posteriormente, solamente sea necesario reemplazar las sales utilizadas en el almacenamiento térmico.
Otro de los puntos que destacan los alumnos es la diferencia con otros sistemas de calefacción. La torre no requiere gas ni baterías para almacenar electricidad y aprovecha directamente la energía solar en forma de calor. De acuerdo con las mediciones realizadas por los estudiantes, el almacenamiento térmico permitiría mantener la capacidad de calefacción durante varios días.
El proyecto nació, así, de una dificultad cotidiana —el frío dentro de las aulas— y terminó convirtiéndose en una experiencia que combina Matemática, energías renovables, investigación y aplicación tecnológica.
“Eso es innovación a nivel mundial”, sostuvo Valentín, quien remarcó que los intercambios con especialistas del área les permitieron avanzar en la idea de llevar el proyecto desde la maqueta hacia una posible aplicación concreta en su escuela.
