ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN

Arizona, cumple 100 años de historia entre caldenes y cielos infinitos


En el sur de San Luis, donde el ferrocarril dejó sus huellas, una capilla guarda la memoria de los primeros pobladores y la tradición gaucha todavía levanta polvo en los caminos, un pueblo cuenta historias y atesora tradiciones centenarias.

Arizona cumple 100 años de su fundación este 5 de septiembre.

Para llegar a Arizona hay que atravesar el paisaje abierto del sur de San Luis, donde la mirada se pierde entre campos, médanos y bosques de caldenes. Allí, bajo un cielo enorme que parece multiplicar los horizontes, un pequeño pueblo guarda una historia de un siglo.

Para celebrar los 100 años de Arizona no habrá solamente discursos ni fotografías antiguas. Habrá caballos, tropillas, guitarras, sabores criollos, música, baile y su gente que vuelve a encontrarse con aquello que la hizo ser quien es. La historia comenzó el 5 de septiembre de 1926, cuando Enrique Santamarina remató tierras cuyas parcelas darían origen a las primeras viviendas del pueblo.

Todo comienzo tiene un paisaje y el de Arizona era el monte, antes de las calles y las casas, estas tierras habían formado parte del territorio ranquel, conocido como Mamul Mapú, el ‘país del monte’. Algarrobos, caldenes y chañares componían una geografía de recursos, refugios y caminos naturales.

Después llegarían los colonos: maestros, troperos, comerciantes, funcionarios y familias enteras. Llegaría el trabajo, a agricultura, la ganadería y el ferrocarril, que cambió definitivamente el horizonte. En 1927, el Ramal Arizona del Ferrocarril del Oeste quedó terminado, las vías aparecieron sobre el paisaje como una promesa. Por ellas circularon personas, productos, noticias y esperanzas, el pequeño asentamiento comenzó a conectarse con una red mucho más grande: la del ferrocarril argentino, en una época en que una estación podía cambiar el destino de un pueblo y Arizona no fue la excepción.

La estación se convirtió en punto de encuentro, lugar de partida y llegada, puerta hacia otros territorios. El ferrocarril ayudó a consolidar aquella comunidad que comenzaba a echar raíces en el sur sanluiseño, hoy, cuando el tren ya no marca el pulso cotidiano como entonces, aquellas huellas adquieren otro valor: el de la memoria.

Santa Sofía, una capilla en medio del horizonte: el 16 de diciembre de 1928, Enrique Santamarina colocó su piedra fundamental en homenaje a su esposa, Sofía Terreros. Ese mismo día fue bendecida, desde entonces, la pequeña capilla forma parte de la postal íntima de Arizona, no necesita imponerse sobre el paisaje le alcanza con estar allí. Su presencia habla de aquellos primeros habitantes que, mientras levantaban casas, trabajaban la tierra y esperaban el paso del tren, también construían los espacios donde depositar sus creencias, sus agradecimientos y sus esperanzas. En un pueblo de horizontes tan grandes, Santa Sofía es también una manera de mirar hacia adentro.

El bosque que cuenta su propia historia: alrededor de Arizona, el caldén dibuja una de las postales más características del sur provincial, sus ramas retorcidas, sus sombras y su capacidad de sobrevivir en ambientes difíciles hablan también de la identidad de esta región. En este lugar el paisaje no es simplemente un escenario, es patrimonio, en sus bosques habita una diversidad de flora y fauna autóctona. En sus campos se desarrolla una actividad productiva que durante generaciones sostuvo a familias enteras y en sus caminos rurales todavía puede sentirse esa transición casi imperceptible entre el pueblo y la inmensidad pampeana.

Cultura que monta a caballo: si hay una imagen capaz de explicar la identidad de Arizona, probablemente sea la de un caballo avanzando por una calle polvorienta mientras, detrás, una tropilla levanta una nube dorada bajo el sol, por eso el centenario tendrá una celebración profundamente ligada a las tradiciones rurales.

El centenario comenzará a tomar ritmo el viernes 4, cuando el Club Deportivo Arizona reciba a La Konga.

El sábado 5, desde las 11:30, el pueblo vivirá un gran Paseo Gaucho frente a la estación, sobre avenida Santa Marina, participarán agrupaciones gauchas, entidades intermedias, centros tradicionalistas y tropillas entabladas, será una celebración de esas que no solamente se miran, se viven.

El caballo, el apero, la música, el encuentro, los relatos y los sabores formarán parte de una escena donde pasado y presente volverán a encontrarse, también habrá vaquillona con cuero, una tradición gastronómica que pertenece a la mesa de los grandes encuentros criollos.

El sábado, en el predio del Club Deportivo Arizona, la tradición se encontrará con la música contemporánea, esta celebración contará con la actuación especial de ‘Bien Argentino’, además de ‘No Puedo Fingirlo’, ‘Cuadals’ y Santiago Tello. Habrá también una fiesta al atardecer (Sunset) con barra de tragos y DJ en vivo, pensado para prolongar la fiesta cuando el día empiece a despedirse. Entre los grandes atractivos del festejo estará el sorteo de un automóvil 0 km.

El destino más allá del mapa

Arizona se encuentra en el departamento Gobernador Dupuy, sobre la ruta provincial 55, aproximadamente a 250 kilómetros de Villa Mercedes y a 346 kilómetros de la capital provincial. Su ubicación la convierte en una puerta de entrada al paisaje del sur sanluiseño. Aquí la agricultura y la ganadería forman parte del presente. Los forrajes, los cereales y la producción ganadera sostienen buena parte de la actividad económica regional.

Así Arizona celebra sus 100 años mirando simultáneamente hacia atrás y hacia adelante, para recordar aquel 5 de septiembre de 1926, cuando unas tierras comenzaron a convertirse en pueblo y hacia adelante, para descubrir nuevas posibilidades en su naturaleza, su producción, su patrimonio y su cultura, mientras en algún lugar, entre el monte y el horizonte, el viento seguirá contando que hace un siglo, un pueblo decidió comenzar a escribir su propia historia.



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