ESPACIO SAGRADO
El cinerario de Villa de la Quebrada, lugar de memoria y oración para los fieles difuntos
El Santuario Cristo de la Quebrada cuenta con un sitio para depositar cenizas de difuntos, integrado a una capilla como espacio de oración para las familias, consuelo y descanso eterno.

En el predio del santuario de Villa de la Quebrada existe, desde el año pasado, un espacio singular que combina la memoria de los fieles difuntos con la devoción: el cinerario, el primero de sus características en toda la diócesis.
Al ingresar al viacrucis, a mano derecha, se encuentra el lugar habilitado para depositar las cenizas de los fieles difuntos. El proceso es organizado: las familias solicitan un turno, se celebra una ceremonia especial con acompañamiento espiritual, y la parroquia reza junto a ellos en el momento de la colocación.
Subiendo al calvario, también a mano derecha, se ubica el cinerario propiamente dicho, que integra además una capilla abierta a la oración. Allí se van colocando placas con los nombres de las personas cuyos restos descansan en ese lugar.

“Es un lugar especial en lo que son los espacios de la diócesis porque es el único de esas dimensiones y que también tiene la capilla donde poder ir a rezar”, indicó el padre Alejandro Sardi.
Tras la fiesta del Santo Cristo de la Villa de la Quebrada, la parroquia planea instituir un encuentro mensual de oración en el cinerario, al que podrán acudir los familiares de quienes están allí recordados. La iniciativa busca que el espacio no sea solo un lugar de descanso, sino un punto de encuentro espiritual y comunitario a lo largo del año.
