VILLA DE LA QUEBRADA Y RENCA
El Gobierno coordinó con municipios e Iglesia la organización de las celebraciones
La reunión fue presidida por el ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarain, y reunió a organismos del Estado provincial junto a los intendentes de las localidades anfitrionas.

El ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarain, presidió este jueves una reunión interministerial para coordinar la organización de dos de las festividades religiosas más importantes del calendario provincial: la fiesta del Santo Cristo de la Quebrada y la del Cristo de Renca.
Del encuentro participaron representantes de los ministerios de Turismo y Cultura, Seguridad y Salud, junto a las secretarías de Transporte, Comunicación y Ambiente y Desarrollo Sustentable, además de organismos como Vialidad Provincial, San Luis Agua y Autopista de la Información. También estuvieron presentes la intendenta de Villa de la Quebrada, Rosita Calderón; el intendente de Renca, Luis Altamirano; la delegada organizadora de Suyuque, Valeria Lange, y los párrocos.

“Hemos estado trabajando para coordinar todos los aspectos necesarios para que dichas festividades se realicen de la mejor manera y que la afluencia de público esté contenida, a los efectos de que se pueda disfrutar de ambos eventos”, señaló Amondarain. El Ministro destacó que ambas celebraciones coinciden en el calendario y representan para los fieles católicos “una fecha muy especial”, por lo que la articulación entre áreas resultó indispensable.
La devoción al Santo Cristo de Renca tiene raíces históricas profundas: data de 1732, cuando los jesuitas construyeron una capilla en honor al llamado ‘Señor del Espino’, consolidando una tradición de fe que se mantiene viva hasta hoy y que cada año convoca a peregrinos de toda la región.
Por su parte, el ministro de Turismo y Cultura, Juan Álvarez Pinto, precisó que se esperan alrededor de 400.000 personas en Villa de la Quebrada y otras 100.000 en Renca, lo que convierte a estas fiestas en una de las movilizaciones de fieles más importantes de la provincia. “Es una oportunidad para el turismo religioso, que es tan fuerte en San Luis”, subrayó, y remarcó que la coordinación entre el Gobierno provincial, los municipios y la Iglesia Católica se inició con anticipación para garantizar una recepción adecuada en ambas localidades.
