EMPRENDEDURISMO

Un joven sanluiseño creó una app de servicios para conectar a trabajadores independientes


Con solo 21 años y tras dejar su carrera como futbolista, Carlos Agustín Torres Chillemi lidera una startup que profesionaliza el trabajo de plomeros, barberos y maquilladores. Recientemente firmó un convenio clave con la ULP para potenciar su desarrollo.

A la izquierda, Carlos Torres Chilemi, creador de Wofer, junto al rector de la ULP, Luis Quintas.

La historia de Carlos Agustín Torres Chillemi es el reflejo de que la innovación no siempre nace de los grandes recursos, sino de la determinación. Con 21 años y un pasado reciente en las canchas de fútbol de diversas provincias, este joven emprendedor de San Luis ha logrado consolidar una startup, Wofer, que busca revolucionar la forma en que los trabajadores independientes ofrecen sus servicios. A través de una plataforma digital que funciona como una red social, conecta a profesionales del oficio como electricistas, plomeros y especialistas en estética, con clientes potenciales, brindando un marco de seguridad y profesionalismo pionero en la región.

El proyecto, que comenzó hace apenas un año y tres meses en los encuentros de coworking del Parque de la Industria del Conocimiento (PIC), “sin nada de recursos”, según relató el propio Torres Chillemi, ya cuenta con un equipo de ocho personas especializadas en desarrollo y marketing.

La aplicación, disponible en todas las tiendas digitales de telefonía móvil, ya superó los 500 usuarios y ha facilitado decenas de contratos finalizados. El sistema permite que cada trabajador gestione su propio currículum digital, exhiba fotos de sus trabajos y reciba reseñas y calificaciones. La aplicación emula el modelo de éxito de grandes plataformas globales pero aplicado al mercado laboral independiente.

Un hito fundamental en este camino es la reciente firma de un convenio de colaboración con la Universidad de La Punta (ULP) y una empresa de software mendocina. Esta alianza estratégica permitirá que alumnos de la universidad realicen sus prácticas profesionales dentro del proyecto, fomentando el aprendizaje mutuo. “La idea es que los chicos de la ULP puedan trabajar con nosotros, ganen experiencia y sigamos desarrollando esta startup”, explicó el joven coordinador, quien destacó que el convenio será un motor para escalar la tecnología de la aplicación.

Más allá de los números, la historia de Carlos es una de resiliencia. Tras quedar libre en el fútbol y atravesar pérdidas personales significativas, decidió volcar su energía en emprender. “Lamentablemente o afortunadamente, no tenía nada que perder cuando empecé”, reflexiona sobre sus inicios. Hoy, con una empresa en crecimiento, su visión desafía el contexto económico actual. “Uno tiene que pensar que o hace esto, o lo hace”, concluyó con la seguridad de quien ya ha transformado una idea en una realidad tangible para la comunidad de San Luis.



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