PARQUE ASTRONÓMICO DE LA PUNTA
Abril, un mes para los amantes de la ciencia
El planetario de La Punta cumple 19 años y la NASA hará el lanzamiento de la misión tripulada Artemis II, además habrá una lluvia de meteoros para disfrutar del cielo de San Luis.

Uno de los atractivos de la Universidad de La Punta elegidos por turistas, familias y centros educativos son el Planetario y el Observatorio ‘Buenaventura Suárez’ ubicados dentro del Parque Astronómico de La Punta que este 12 de abril cumplirá 19 años.
Este espacio inaugurado en 2007 está destinado a la divulgación científica de la ciencia, principalmente de la astronomía, y ofrece la simulación del cielo visto desde San Luis, combina la observación de planetas, galaxias, lluvias de estrellas y nebulosas. La particularidad de este espacio es que cuenta con guías que interactúan todo el tiempo con los visitantes, a comparación de otros planetarios del país que solo muestran videos grabados. En los últimos años, el PALP ha recibido la visita de numerosas escuelas de la provincia y de todo el país, principalmente de Mendoza, Córdoba, Santa Fé y Buenos Aires.
Por otra parte, abril también emociona a los amantes de la aventura espacial que este mes renuevan el entusiasmo por la nueva misión de la NASA, prevista para el 1° de abril del 2026. La expedición tendrá una duración de 10 días, en el caso de no poder realizarse ese día, habrá tiempo hasta el 6 de abril, 19:30 (hora argentina) para el lanzamiento.
“Las operaciones científicas de este proyecto sentarán las bases para una exploración humana segura y eficiente de la Luna y Marte. Si todo sale bien, se lanzará, pero esta vez con astronautas, quienes harán un sobrevuelo por la Luna y regresarán”, precisó Ronny Tapia, astrónomo del PALP. “Hay que tener en cuenta que es una misión que está sujeta a cambios, que son muy frecuentes en este tipo de misiones, ya que se realizan muchos controles antes del lanzamiento y, si hay alguna falla o duda en alguno de ellos, por seguridad se retrasa el lanzamiento”, añadió.
Artemis II que es un proyecto muy ambicioso de la agencia espacial que tiene como objetivo principal la Luna. Está separado en varias misiones que comenzaron el 16 de noviembre de 2022 con Artemis I, en donde esta primera misión estuvo centrada en probar, sin astronautas, el equipo que se utilizaría en las próximas misiones tripuladas. En esta misión se realizó el lanzamiento del cohete especialmente diseñado para llegar a la Luna y el módulo que usarían los astronautas en este viaje, el cual sobrevoló la Luna y reingresó, como estaba previsto, en la Tierra el 11 de diciembre.
En las misiones Artemis se utiliza un cohete llamado SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial, por sus siglas en inglés), que es un cohete de carga superpesada. Es el único cohete diseñado para enviar el módulo y los astronautas a la Luna y, al ser evolutivo, permitirá adaptarse para aumentar su capacidad y usarlo en misiones más ambiciosas a la Luna (como misiones robóticas de mayor volumen y peso) y, como objetivo destacado, el envío de astronautas al planeta Marte. Tiene una altura aproximada de 64,6 metros, un diámetro de 8,4 metros y un peso sin equipo ni combustible de más de 85 mil kilogramos.
Los astronautas se dirigirán a la Luna en un módulo llamado Orión, el cual, una vez que se haya realizado el despegue, el cohete le proporcionará una velocidad de 39.400 km/h necesaria para alcanzar la Luna. En esta etapa se lleva a cabo la separación, donde el cohete regresa a la Tierra y el módulo se dirigirá a la Luna.
Quienes estarán a cargo de esta travesía aeroespacial serán el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen, junto con los astronautas de la NASA Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Koch.
A diferencia de las misiones Apolo, que contaban con 3 tripulantes, esta misión se realizará con 4 astronautas quienes, aunque no alunizarán, tendrán como misión principal controlar que todo el equipo funcione correctamente, permitiendo que los sistemas de soporte vital críticos del módulo estén listos para mantener a los astronautas en futuras misiones de mayor duración y complejidad. En su sobrevuelo alrededor de la Luna estarán a unos 7.400 kilómetros de su superficie, donde podrán observarla a través de las ventanas del módulo.
“Estamos en un momento muy importante en la exploración espacial porque, después de más de 50 años, la humanidad tiene nuevamente como objetivo colocar sus pies sobre otro cuerpo celeste, con objetivos definidos que incluyen tener una base permanente en la Luna y preparar el camino para ir, por primera vez, a Marte”, afirmó Tapia.
Esto se da a través de un acuerdo entre CONAE y la NASA, donde se formalizó la incorporación de un microsatélite argentino llamado Atenea, el cual se enviará como carga útil en Artemis II. Tiene unas dimensiones de 30 cm × 20 cm × 20 cm y, teniendo como objetivo validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales, entre sus funciones incluye la medición de dosis de radiación en órbitas bajas y profundas, la prueba de fotomultiplicadores utilizados para comunicaciones y sensores de pantallas, la recopilación de datos GPS por encima de la constelación para optimizar maniobras en órbitas de transferencia geoestacionaria, y la validación de enlaces de comunicación de largo alcance para su uso en programas de exploración del espacio profundo.
Otro de los eventos del mes de abril es la lluvia de meteoros Líridas que estará activa desde el 14 hasta el 30 de abril. Se estiman que serán 18 meteoros por hora que podrán observarse a la medianoche del miércoles 22 donde será el punto máximo de observación con la aparición de la constelación de Lira en el noreste.
Tapia aconsejó buscar un lugar alejado de la contaminación lumínica para observar los de brillo más débil, no usar telescopios ni binoculares ya que las estrellas fugaces pueden observarse a simple vista. También hay que tener en cuenta que, al ser una actividad en el exterior, hay que estar preparados a las temperaturas que pueda haber durante la noche y llevar una reposera para ver con mayor comodidad al cielo.
El astrónomo agregó que el origen de este fenómeno se produce porque la Tierra atraviesa una región por donde pasó el cometa C/1861 G1 (Thatcher), que va dejando restos que al ingresar a la atmósfera del planeta que se desintegran, dando lugar a lo que conocemos popularmente como estrellas fugaces.
