CONMEMORACION

A 248 años del nacimiento de San Martín: su huella en San Luis y el protagonismo puntano


Este miércoles se conmemora el 248° aniversario del nacimiento del General José Francisco de San Martín y Matorras, figura esencial de la historia americana y símbolo indeleble de la lucha por la libertad y la independencia de los pueblos del sur del continente. Su vida, marcada por la disciplina militar y los ideales emancipadores, lo convirtió en el gran artífice de una de las gestas más trascendentales de América: la liberación de Argentina, Chile y Perú.

San Martín realizó gran parte de su carrera militar en España, hacia donde partió cuando apenas tenía seis años.

Nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, Corrientes, y fue el libertador de Argentina, Chile y Perú, siendo conocido como el “Padre de la Patria”. Fue el menor de los cinco hijos que tuvieron Juan de San Martín y Gregoria Matorras.

Realizó gran parte de su carrera militar en España, hacia donde partió cuando apenas tenía seis años. Tras alcanzar el grado de teniente coronel regresó y se puso al servicio de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Su liderazgo fue creciendo, primero al mando del Regimiento de Granaderos a Caballo y luego en la jefatura del Ejército del Norte en reemplazo del general Manuel Belgrano. Luego, en 1817, San Martín completaría una de las gestas más extraordinarias: el Cruce de los Andes.

Tras comandar las batallas de Chacabuco y Maipú, San Martín consiguió la liberación de Chile, en 1821 también consiguió la independencia de Perú.

Regresó a Buenos Aires, pero desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales partió nuevamente a Europa. En los años en los que duró su exilio escribió las “Máximas para Merceditas”. Falleció el 17 de agosto de 1850 en Francia.

Desde 1880 sus restos descansan en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Catedral Metropolitana, custodiado permanentemente por dos granaderos.

La epopeya sanmartiniana

No fue obra de un solo hombre. Se forjó con el compromiso de pueblos enteros, y entre ellos, San Luis ocupa un lugar destacado. La provincia fue un engranaje fundamental en la preparación y sostenimiento del Ejército de los Andes, dejando una huella profunda en la historia nacional y en la memoria colectiva puntana.

El paso del Libertador por la región y su vínculo con San Luis consolidaron un lazo histórico que aún perdura. Su liderazgo inspiró a las autoridades locales y a la población, que entendieron que la independencia no era una consigna abstracta, sino una responsabilidad concreta que exigía esfuerzo y renunciamiento. Allí donde la rodela de su sable marcó la tierra, también en el corazón cuyano, los pueblos comenzaron a despertar al sueño de la autodeterminación.

San Martín fue creador de naciones y conductor de hombres, yunque donde se templaron voluntades a fuerza de sacrificio y patriotismo. Su ejemplo excedió el campo de batalla: fue, ante todo, un ciudadano íntegro. Pudo haber acumulado honores y poder, pero eligió la austeridad y el desprendimiento personal. Rechazó los laureles porque comprendía la fatuidad de las ambiciones cuando está en juego el destino colectivo.

Un legado compartido y vigente

Fiel a su juramento de no desenvainar su sable en luchas fratricidas, optó por el exilio voluntario antes que ser instrumento de divisiones internas. Murió lejos de su tierra, acompañado por su familia y por la certeza de haber servido a una causa justa. Su sable corvo, símbolo de su lucha, jamás se manchó con sangre de compatriotas, convirtiéndose en emblema de honor y coherencia.

Durante los años decisivos de la organización del Ejército de los Andes, San Luis se convirtió en un territorio estratégico. Desde estas tierras se aportaron recursos materiales, ganado, mulas, caballos, armas, alimentos y vestimenta, indispensables para una empresa militar sin precedentes: el cruce de la Cordillera de los Andes. La economía local, predominantemente rural, fue puesta al servicio de la causa libertadora, en un gesto colectivo de patriotismo y sacrificio.

Numerosos puntanos se incorporaron a las filas del ejército sanmartiniano, dejando sus hogares para sumarse a una lucha que trascendía fronteras provinciales y nacionales. Hombres anónimos; soldados, arrieros, baqueanos, aportaron su conocimiento del territorio, su resistencia física y su convicción en la causa de la libertad. Sin ese respaldo humano y logístico, la hazaña continental habría sido imposible.

A 248 años de su nacimiento, la figura de San Martín permanece inmaculada en el bronce y en la memoria popular. Y junto a su nombre, resplandece también el de los pueblos que lo acompañaron. San Luis y sus hombres y mujeres fueron parte activa de esa epopeya continental, dejando una marca indeleble en la historia de la independencia.

Padre augusto del pueblo argentino y redentor de libertades en América, el legado sanmartiniano, enraizado también en suelo puntano, continúa iluminando el camino de quienes creen en la justicia, la independencia y la grandeza moral como pilares irrenunciables de la Nación.



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