CONEXIÓN CON LA FE

El Señor de Renca: fe, historia y milagros que convocan al turismo religioso


En el corazón del Valle del Conlara, Renca resguarda una de las devociones más profundas y antiguas de la región cuyana: la del Señor de Renca, una manifestación de fe que trasciende fronteras y siglos, consolidándose como un pilar del turismo religioso y cultural en San Luis.

El Señor de Renca no solo es símbolo de milagros, sino también guardián de la memoria y la espiritualidad de un pueblo.

La historia se remonta al año 1636, en la localidad de Limache, Chile, cuando un humilde indígena ciego hachaba un espinillo sin saber que aquel acto cambiaría su vida para siempre. Mientras trabajaba, comenzó a sentir una llovizna suave que humedecía su rostro y, como un óleo sanador, cubría sus ojos. Una luz tenue apareció ante él: había recuperado la vista.

El hombre vio y creyó. En el tronco del espinillo descubrió la figura de un Cristo doliente, que según la tradición lloraba sangre. El milagro se difundió rápidamente y, aunque intentaron trasladar la imagen a otro sitio, cada noche el Cristo regresaba misteriosamente al árbol original. El mensaje fue claro para el pueblo: ésa era su voluntad.

Desde entonces, los milagros se multiplicaron y se estableció el 3 de mayo como el día de su aparición, fecha que aún hoy convoca a miles de fieles.

De Chile a San Luis: el camino de la fe

En 1719, un incendio destruyó la capilla donde se veneraba la imagen original, lo que motivó la realización de réplicas utilizando el madero carcomido del espinillo. Entre 1730 y 1732, una de esas réplicas llegó a las Tierras del Conlara, traída por los jesuitas misioneros, marcando el inicio de la devoción en suelo puntano.

En 1732 se construyó la primera capilla en Renca, San Luis, que debió resistir saqueos durante los malones ranqueles. Para proteger la sagrada imagen, fue escondida en distintas capillas del norte provincial. Tiempo después, el artesano Manuel Paz talló el Cristo del Espinillo que se venera en la actualidad.

Otra versión de la tradición relata que la imagen tenía como destino final la ciudad de Córdoba, pero al llegar a la zona de Renca, los animales de carga se negaron a continuar. Interpretado como una señal divina, el Cristo permaneció allí, dando origen al pueblo, fundado oficialmente en 1753.

Un destino de espiritualidad, historia y cultura

Hoy, Renca es uno de los principales destinos de turismo religioso de San Luis, especialmente durante las celebraciones en honor al Señor de Renca, que reúnen a peregrinos de toda la región y del país. La devoción se entrelaza con el patrimonio histórico, la identidad cultural y la hospitalidad de su gente.

Visitar Renca es recorrer un camino de fe, pero también de historia viva: templos, relatos ancestrales, tradiciones populares y un paisaje serrano que invita al recogimiento y la reflexión. El Señor de Renca no solo es símbolo de milagros, sino también guardián de la memoria y la espiritualidad de un pueblo. Una experiencia que convoca a creyentes y viajeros por igual, y que posiciona a San Luis como un territorio donde la fe es cultura y turismo.



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