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Gabriel Calderón Santander presenta dos nuevos libros


El escritor e investigador histórico comparte dos obras que, desde métodos diferentes, dialogan entre sí a través de la identidad cultural. Se trata de ‘Los aquelarres de San Luis. Cuentos populares para leer y miedo no tener’, su primer libro de relatos de ficción, e ‘Hilos de historia, una urdimbre en el corazón de San Luis’, una investigación centrada en la vida y el legado de doña Tecla Funes.

Calderón Santander, escritor e investigador histórico.

Nacido el 25 de mayo de 1972 en la ciudad de San Luis, Calderón Santander cursa la carrera de Historia en la Universidad de La Punta, es empleado judicial y reside actualmente en Nogolí.

Dos libros, un mismo impulso

Aunque se trata de géneros diferentes, ambas obras surgieron de un mismo impulso. Según explicó el autor, el volumen de cuentos nació del deseo de “escuchar la voz profunda del territorio”: relatos fantásticos y folclóricos situados entre cerros, creencias antiguas y tradiciones transmitidas de generación en generación, donde lo real y lo mítico conviven en una misma trama.

El proceso creativo estuvo marcado por la intuición y el disfrute. “Fue dejarse llevar más que imponer una estructura rígida”, señaló Calderón Santander, quien describe la escritura como un acto de asombro y, en cierto modo, de reverencia: una forma de cuidar y preservar la identidad cultural.

En contraste, ‘Hilos de historia’ respondió a una necesidad distinta: rescatar y poner en valor memorias vinculadas a la producción artesanal de San Luis. La investigación sobre Tecla Funes se desarrolló de manera más metódica y reflexiva, apoyada en datos, fechas y testimonios, pero atravesada también por la emoción de reconocerla como símbolo del saber de los telares y como parte fundamental del patrimonio cultural. Este trabajo pronto se presentará en el Centro Cultural y de Producción de Tejido Artesanal ‘Tecla Funes’, ubicado en La Punta.

Historia y literatura: un diálogo constante

Para el autor, ambos procesos se complementan. Mientras la ficción despertó el juego imaginativo y la sensibilidad narrativa, la investigación histórica exigió respeto, compromiso ético y fidelidad a la memoria social. En ese cruce se despliega su manera de escribir.

“El equilibrio entre rigor histórico y narración accesible se logra cuando ambos trabajan juntos. El rigor se apoya en fuentes confiables, contextualización y respeto por los hechos, evitando interpretaciones forzadas o idealizaciones. La amenidad, en cambio, surge al poner el foco en la experiencia humana: encarnar los sucesos a través de descripciones, escenas y ritmos que eviten la densidad informativa”, explicó el autor, que el año pasado se presentó en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires.

“Desde esa perspectiva, el rigor no está reñido con la emoción, ni la claridad con la profundidad. Se trata de no subestimar ni abrumar al lector y de asumir una ética de la escritura que combine sensibilidad y precisión”, agregó.

La fuerza de la tradición oral

En la investigación sobre Tecla Funes, el testimonio de sus nietos de crianza, Victoria y Armando, resultó fundamental. Fueron ellos quienes compartieron historias y anécdotas que permitieron reconstruir no solo datos biográficos, sino también la dimensión humana. Del mismo modo, muchos de los cuentos de ‘Los aquelarres de San Luis’ surgieron de relatos aportados por amigos y vecinos, un caudal narrativo que, según el autor, podría continuar.

Para Calderón Santander, la tradición oral ocupa un lugar central en la construcción de la memoria colectiva. “Conserva experiencias, saberes y emociones que no siempre quedaron registradas en documentos escritos y transmite identidades, sentidos y modos de vida a través de la palabra compartida”, indicó. En ese rescate, sus nuevos libros buscan devolverle visibilidad a historias y territorios, principalmente del interior provincial, que con frecuencia quedan relegados en los relatos oficiales.



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