ESTUDIO AMBIENTAL
Evaluarán el pastoreo rotativo como técnica eficiente y sustentable de conservación
Un equipo de profesionales de la Universidad Nacional de San Luis investigará durante tres años el rendimiento de ese método en comparación al pastoreo tradicional continuo. La práctica rotativa podría traer consecuencias favorables para el ambiente, a través de una mejor conservación de suelos y ecosistemas.
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En un esfuerzo por conciliar la producción ganadera con la preservación de la biodiversidad, un equipo del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas (IMIBIO) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) iniciará una investigación que compara dos prácticas dominantes de la producción ganadera -el pastoreo continuo y el pastoreo rotativo- con el fin de analizar su efecto sobre la fauna en el chaco árido de San Luis.
El proyecto reúne a investigadores de renombre como Francisco Molina, Ailín Gatica, Ana Ochoa y Antonio Mangione. El objetivo general de la iniciativa es comparar el efecto de ambas prácticas y observar su impacto en mamíferos silvestres del chaco árido. De esta forma, el estudio, cuyos resultados serán entregados a la secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, permitirá comparar el efecto que tienen sobre ítems como la diversidad y probabilidad de ocupación.
Para llevar a cabo esta investigación, el equipo utilizará métodos de muestreo de alta precisión. Instalarán grillas de cámaras trampa en áreas de 30 kilómetros cuadrados para detectar la presencia de mamíferos medianos y grandes, mientras que para los pequeños roedores y marsupiales emplearán trampas Shermans, siguiendo protocolos estandarizados internacionalmente. Estas técnicas permitirán medir tanto la diversidad como la abundancia de especies en función del tipo de manejo del ganado.
El pastoreo rotativo, una práctica que alterna periodos de libre acceso con intervalos de recuperación de la vegetación, se postula como una alternativa sostenible frente al pastoreo continuo, el cual, al concentrar el ganado de forma permanente, puede llevar a la degradación del suelo y de los ecosistemas. Los resultados del estudio no solo aportarán evidencia científica sobre las implicancias de cada método sino que también servirán como base para futuros programas de incentivos y planes de manejo que integren la actividad ganadera con la conservación de los bosques nativos.
La campaña de recolección de datos se extenderá durante tres años, evaluando la dinámica poblacional de las especies en distintas temporadas y condiciones climáticas. Además, incorporarán mediciones de la estructura de la vegetación para distinguir el impacto directo del manejo del ganado frente a otros factores ambientales. Si bien realizarán la investigación en varios establecimientos, destaca particularmente ‘El Corralito’, ubicado en Baldecito de la Pampa, departamento Ayacucho. Allí está en marcha un plan de manejo que combina la conservación con la producción ganadera, es decir el Manejo de Bosque con Ganadería Integrada (MBGI).
El estudio se focalizará en una de las regiones más valiosas y vulnerables de Sudamérica. El Chaco, reconocido por su gran riqueza en especies, sufre históricamente la presión de la deforestación y la conversión de bosques en áreas agrícolas. Sin embargo, los remanentes del chaco árido, donde predomina la ganadería extensiva, conservan un potencial ecológico vital para la supervivencia de especies emblemáticas como el pecarí de collar, el águila coronada, la corzuela parda y el conejo de los palos, entre otras.
Con este proyecto, San Luis se posiciona a la vanguardia de la investigación ambiental en Argentina, apostando por soluciones que combinan desarrollo económico y preservación del patrimonio natural. Los primeros informes preliminares serán presentados tres meses después de cada temporada de muestreo, marcando un paso decisivo hacia una ganadería más responsable y respetuosa con la fauna silvestre.